Roberto Burgos Cantor
La expresión: camino tramposo, me gustó desde la infancia.
Los peregrinos que madrugaban para subir a la colina de la Popa reconocieron tres elementos que precedían al encuentro, en la cúspide, con la virgencita morena y liberal capaz de seducir al cabro loco del demonio. Ellos eran: el árbol del ahorcado, la gruta de la virgen, y los caminos tramposos. Uno que otro masón de tolerancia a rastras, acompañaba a su esposa al ascenso con troncos de caña de azúcar y respetuoso quedaba en el atrio de la capilla, mostraba un elemento más: el sendero que conducía a la quinta de Zúñiga, un librepensador de proclamas que mantuvo su flacura con la fortaleza de sus convicciones liberales.
Los caminos tramposos eran transitados por los peregrinos jóvenes y proponían atajos por fuera de la subida de asfalto con curvas empinadas, huecos y cráteres en los bordes sin aceras donde crecían los arbustos. Estas trochas informes, apenas identificadas por la herida amarilla de tierra floja en medio de los cadillos, pringamosas, higueretas y plantas silvestres, se utilizaban con la prevención de quien sabe que en un camino tramposo se retrocede y se acaba sin llegar a ninguna parte.
Con los años la expresión tramposo se restringió y significa a quien engaña, y con preferencia a los señores de garitos y vendedores de cielos para zánganos.
Esta forma de exploración y reto del mundo que acompañó a las devociones de la infancia, volvió cuando leí que los periodistas decían que un senador dijo que el Vicepresidente dijo lo que supieron. Muchos también saben que el Vicepresidente está enfermo. Oyeron que su jefe, o patrono, el Presidente, lo fue a visitar y no pudo verlo. Los pudores de la intimidad vencen la arrogancia del mando. No pudo verlo. Por orden médica. No pudo. Nodo de pu que se parece a pupú.
Y así seguían los días como en los cuentos infantiles. El personaje no se despierta. Hasta esta semana en que las señales de vida salen por alguna ventana o tubería. El primer gesto después del largo sueño del Vicepresidente es apoyar una propuesta de un líder de la oposición a su gobierno y antes rechazada por el Presidente. No sé si en este país de leyes, lo tomó a la tremenda, habrá leyes para besar con examen previo de sida, estará definido si el Vice es el segundo en jerarquía como está previsto en los Ministros.
Parece que América sigue presa por la sombra de los patriarcas y doña Bárbara. No logra avanzar con el minúsculo colectivo de dos: un Pre ( así reducen los cercanos) y un Vice. Incapacidad para avanzar en lo colectivo. En la mayoría de países un hecho normal del sistema de gobierno, los beisbolistas lo saben bien: tener a alguien en la banca por si acaso, se vuelve un conflicto más, infructuoso, sin destino.
Algo ocurre cuando insistimos en la caridad de sacar a la clase obrera de su función histórica y marearlos con la ilusión de que desde el sistema, sin sudar, cambiarán la sociedad. Se enloquecen.
La solución¿? La constitucional: Un Vice del mismo partido del Presidente y escogido por el partido. O una radical: tantos Presidentes como regiones de Colombia y nos ahorramos los gobernadores, la mitad de los ministros y tal vez el Congreso nacional.
Publicado en El Universal, Cartagena de Indias, 07/2012
Tuesday, July 31, 2012
Monday, July 30, 2012
El decreto supremo 1286 sobre los Ayoreos en aislamiento sólo genera dudas y sospechas
Pablo Cingolani
El 4 de julio pasado, vaya día, el gobierno constitucional de Bolivia, encabezado por el presidente Evo Morales, aprobó el Decreto Supremo número 1286 sobre la situación de los segmentos del pueblo Ayoreo en situación de aislamiento que viven en la parte boliviana del Gran Chaco sudamericano.
El objeto del DS 1286 es la realización de un “Estudio Técnico Multidisciplinario en el área comprendida entre el vértice saliente del área de protección estricta del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Kaa-Iya del Gran Chaco (zona Sur) en línea recta hasta el vértice Nor Oeste de inicio al área del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Pantanal de Otuquis, sobre una superficie de quinientos treinta y seis mil quinientos sesenta y ocho hectáreas (536.568 ha.)” para “a. Identificar la presencia de grupos de Ayoreos en situación de aislamiento voluntario y sus áreas de ocupación y tránsito (campamentos, sendas, sitios de cacería, pesca y otros) durante la realización de sus actividades y b. Determinar mecanismos que garanticen el ejercicio de su derecho a mantenerse en aislamiento voluntario, con la recomendación de las medidas de protección que correspondan”. El área aludida está ubicada en el departamento de Santa Cruz.
Hasta aquí, vamos bien, más allá de la calidad de voluntario o no del aislamiento de los ayoreos, la norma expresa con claridad la necesidad de precautelar el derecho a ejercerlo, tal y como dicta también el artículo 31 de la Constitución Política del Estado plurinacional.
El estudio durará 18 meses, “a partir de la aprobación de la metodología definida y la contratación del equipo multidisciplinario por parte del Viceministerio de Tierras del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras”.
El decreto establece que “el Estudio será desarrollado por un equipo técnico multidisciplinario en coordinación con representantes de la Central Ayorea Nativa del Oriente Boliviano – CANOB, de acuerdo a la metodología a ser consensuada y que garantice el no contacto o perturbación con los grupos Ayoreos en aislamiento voluntario”. Es obviamente imposible pensar que, como hubiera correspondido, el gobierno iba a convocar a la CIDOB, la entidad matriz de todos los pueblos indígenas de las Tierras Bajas, en los momentos de mayor tensionamiento político de su historia. Ni modo: a nosotros no nos interesa juzgar aquí manipulaciones políticas, sino proteger la vida y los derechos de los hermanos Ayoreos en aislamiento.
La materia que tratamos, por si misma, se va poniendo más espesa. Transcribo íntegro el artículo 4:
ARTÍCULO 4.- (RESTRICCIONES EN ÁREAS DE INTERES DE RESERVA Y ADJUDICACIÓN HIDROCARBURIFERA A FAVOR DE YPFB). A fin de impedir cualquier tipo de perturbación a la presencia o tránsito de grupos Ayoreos en aislamiento voluntario durante la realización y hasta la conclusión del Estudio Técnico Multidisciplinario objeto del presente Decreto Supremo y para garantizar la obtención de resultados objetivos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos – YPFB no podrá realizar actividad alguna de exploración o explotación dentro las Áreas de Interés de Reserva y Adjudicación Hidrocarburífera a favor de YPFB que comprende una superficie aproximada de trescientos cincuenta y ocho mil hectáreas (358.000 ha.) cuya área se halla descrita en el listado y plano de coordenadas en Anexo adjunto al presente Decreto Supremo.
Lo expresado ya genera dudas. Ante todo, sería pertinente se informe si la estatal petrolera está realizando o no alguna actividad en el área de intervención del futuro estudio, ya que –siguiendo la letra y el espíritu del DS 1286- pareciese que el estudio a realizarse es sólo un paréntesis, un requisito a cumplir y ya, en la actividad de Yacimientos.
Es más, es bastante grosero e inquietante afirmar que se impedirá cualquier tipo de perturbación a los Ayoreo “durante la realización y hasta la conclusión del Estudio Técnico Multidisciplinario objeto del presente Decreto Supremo”, y ya resulta bastante sospechoso, cuando se agrega “y para garantizar la obtención de resultados objetivos”.
Huele a preparar el terreno para afirmar: NO hay aislados en el sector, que entre YPFB. De lo contrario, no haría falta incluir el referido artículo, ya que en su objeto, el DS 1286 es claro: se trata de identificar la presencia de los aislados y determinar mecanismos para su protección, es decir, para su no perturbación con carácter permanente.
La cosa se sigue espesando feamente cuando se establece:
ARTÍCULO 6.- (AUTORIDAD COMPETENTE). El Viceministerio de Tierras será la entidad competente para la elaboración del Estudio Técnico Multidisciplinario en coordinación con el Servicio Nacional de Áreas Protegidas – SERNAP y YPFB, asumiendo las siguientes responsabilidades en lo que corresponda:
La única autoridad competente para llevar adelante un estudio de estas características es una sola: el Ministerio de Justicia, cuyos objetivos estratégicos institucionales, según puede leerse en su propia página web, son “proponer y coadyuvar el ejercicio pleno de los derechos fundamentales” y “promover la construcción e implementación del sistema de justicia plural, generando condiciones de igualdad en la defensa, protección, acceso, ejercicio y restitución de los derechos fundamentales”.
Dado que la problemática mayor (la situación de un grupo de personas, de condición especial, históricamente determinada, con singularidad étnica y el ejercicio presente y futuro de sus derechos humanos) involucra también el tema de la tierra y su condición de área protegida, entidades como el Viceministerio de Tierras y el SERNAP deberían ser llamadas a apoyar y coordinar con el Ministerio de Justicia. Pero insistimos: esta última instancia es la que debería liderar el proceso.
La Defensoría del Pueblo, como otra instancia estatal especializada y defensora de los derechos humanos, debería ser llamada a monitorear todo el proceso.
Dado el carácter transfronterizo (con Paraguay) del grupo itinerante debería estar también la Cancillería y por motivos humanitarios y para precautelar la salud de los aislados, debería estar el Ministerio de Salud, Y hasta allí, la participación del Estado.
De allí que la disposición de competencias por el DS. 1286 es altamente sospechosa por no decir cómplice de futuras irregularidades en el referido estudio, ya que: ¿Qué tiene que ver YPFB con la defensa de los derechos indígenas y humanos? Es más, en varias ocasiones, su presidente, el Sr. Villegas, se ha manifestado abiertamente en rechazo a la consulta indígena, a la que considera un obstáculo y un estorbo para sus planes de expansión empresarial. Con esos antecedentes, y tomando en cuenta que con los aislados no hay ni siquiera posibilidad de consulta, ¿no es darle al lobo el cuidado de las ovejas?
Es más, si ya vamos sacando conclusiones, la ausencia del Ministerio de Justicia entre las autoridades competentes, cuando actualmente es el ministerio que está liderando el proceso de construcción del Anteproyecto de Ley para la defensa y protección de los pueblos indígenas en situación de extrema vulnerabilidad, donde se incluyen desde ya los pueblos en situación de aislamiento, y obviamente a los Ayoreos del decreto de marras, cruzada con la presencia de YPFB, suma cero, o menos que cero. Es alarma total, luz roja, ¡S.O.S. Ayoreos!
El cuadro es más dramático aún ya que el DS aprobado, también tiene su historia, y tal y como puede leerse en un borrador del mismo de octubre de 2009, allí se establecía con relación a las competencias:
ARTÍCULO 7. (AUTORIDAD COMPETENTE).-
I. El Viceministerio de Tierras, del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, será la entidad competente para establecer:
1. Sistemas y estrategias de monitoreo, vigilancia y recopilación de información que permita establecer las áreas de ocupación y de itinerancia.
2. La generación de protocolos para la gestión del área, medidas de protección complementarias y medidas sancionatorias necesarias.
3. La generación de estrategias de sensibilización y capacitación e información a entidades existentes en el área.
4. El establecimiento de medidas especiales para la ejecución de procedimientos agrarios.
5. Tomar conocimiento de sobre las solicitudes referidas en los incisos d) y e) del Artículo 4 del presente Decreto Supremo.
6. Definir el territorio y el régimen especial legal para proponer su homologación mediante Decreto Supremo, ante las instancias competentes
II. Para este fin, el Viceministerio de Tierras, del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, conformará equipos o comisiones técnicas multidisciplinarias e interinstitucionales, bajo su dirección y con la participación de indígenas ayoreos, pudiendo al efecto suscribir convenios interinstitucionales con entidades públicas o privadas. Se deberá generar instancias consultivas con el Pueblo Indígena Ayoreo en el marco del control social.
III. El Viceministerio de Tierras constituirá una instancia de control social destinada al seguimiento y evaluación del cumplimiento del presente Decreto Supremo, con la participación de la organización del pueblo indígena ayoreo, el INRA y el SERNAP.
Es decir, traducido: el Viceministerio de Tierras, en ese entonces, establecía un candado sobre las competencias. Incluso en el tema hidrocarburífero, el borrador señalaba en su artículo 4 de Medidas Precautorias en su inciso D:
Las actividades de exploración y explotación, minera y de hidrocarburos, se realizarán con conocimiento del Viceministerio de Tierras, coordinando con esta instancia las acciones operativas.
Si bien el candado funcionaba a medias –y por lo mismo, fue objetado por nosotros-, es evidente que el borrador del 2009 no tiene nada que ver con el decreto aprobado el 2012 donde, insistimos, darle a la petrolera la competencia y la coordinación del estudio sobre la situación de vida de un grupo humano es darle la potestad que sea ella la que decida de qué manera es conveniente que ellos vivan o no, de acuerdo a sus visiones e intereses, y no de acuerdo al espíritu y la letra de la carta magna donde se consagran los derechos de los pueblos en situación de aislamiento.
Habrá que hacer el seguimiento correspondiente, pero desde el vamos, el DS 1286 es una madeja donde se mezclan inmoralmente el destino de un pueblo con los planes de exploración de una petrolera.
Como lo dijimos y nos preguntamos ya mil veces, cuando fue el caso de los Mosetenes agredidos por la exploración petrolera en la Amazonía Sur, que vale más, ¿la vida de un pueblo indígena ancestral y que no ha perdido sus lazos con la Madre Tierra o la gasolina para los automóviles y los camiones de los soyeros, los ganaderos y los madereros que son la causa mayor de perturbación, etnocidio y genocidio para el Pueblo Ayoreo?
Nosotros pensamos que así haya un solo Ayoreo nomadeando por esas tierras, su existencia y su dignidad, tienen más valor que todo el petróleo y el gas que puedan extraerse de su territorio. Salva a un hombre, y salvarás a la humanidad, dice el Talmud. El petróleo y el gas, al cual estamos condenados, sólo trae consigo guerra y genocidio. Los necesitamos, los usamos, sí y todos los días, pero al menos una vez, deberíamos demostrarnos que nos importa más la vida.
Río Abajo, 30 de julio de 2012
Foto: Ayoreos
Wednesday, July 25, 2012
Bandidos en la frontera
Pablo Cingolani
Los comunarios decían que al Cristo de Pumasani lo había dinamitado y hecho volar un comando senderista. Los comunarios afirmaban que Sendero Luminoso entraba y salía de la zona sin problemas y sin clemencias, el límite internacional no existía para ellos –y para ninguno, en verdad. Que se llevaban llamas, vicuñas, niños –las cosas que siempre se dice de los guerrilleros que son siempre marca MM, es decir Muy Malos. Cuando arreciaba la bruma, esas pampas, tan altas, tan desoladas -aunque están ubicadas a menos de 300 kilómetros de la sede de gobierno de Bolivia-, daban para cualquier cosa. Por suerte, el Ricky siempre llevaba una petaca de whisky y al menos al frío, podías conjurarlo. A los fantasmas, no.
Alguna vez me enteré de algún informe de inteligencia –todos los informes de inteligencia atesoran esa secreta fórmula, como la de la Coca-Cola, que mezcla verdad con mentira que los hace eso-, asegurando que allí, en las pampas altas y desoladas, el Partido Comunista del Perú- Sendero Luminoso tenía hospitales de campaña, campamentos de entrenamiento y que era un santuario de refugio, un escondite para la retaguardia estratégica de la feroz guerrilla terruca y maoísta.
Eran los años 90, principios de los 90. Lo único que era evidente por ahí era que al Cristo de Pumasani, el que estaba a la entrada de acceso a Charazani, alguien, algunos, sí lo habían arrancado de cuajo, pero al Cristo de Hualpacayo, ubicado unas decenas de kilómetros más al sur, no le habían tocado un pelo. Uno se preguntaba lo obvio: ¿por qué harían los senderistas estas discriminaciones incomprensibles y no volaron los dos cristos de una vez?
Esos años, cuando dejabas atrás Achacachi, Ancoraimes, Carabuco -la ruta que bordea la orilla norte del Lago Titicaca-, y finalmente Escoma -donde el camino se bifurcaba, y uno de sus ramales, encaraba francamente al norte, con dos terminales, una en Pelechuco y otra en Apolo-, y entrabas en el histórico y mítico Umasuyu, el país de las aguas y de las brumas de los primeros andinos y de los Incas, esos años, decía, te sumergías en una región tan misteriosa que todo podía suceder. Tanto como ahora, veinte años después.
* * *
La sensacional noticia del atraco a mano armada de los dos buses apoleños en la ruta hacia Escoma vuelve a confirmar que el norte altiplánico paceño del lado del linde andino con el Perú es la típica frontera en términos socio-culturales: una tierra de nadie, un fin del mundo, un sitio hostil y a la vez prodigioso, donde ya no habrán senderistas vuela estatuas pero pululan –el súper atraco es una prueba contundente- grupos de bandoleros, bandas organizadas para el saqueo y la rapiña, ladrones de caminos y de minas, asesinos, salteadores y piratas de la punta del cerro. Todo un festín periodístico e histórico. Hay una brillante razón de fondo para que suceda lo que sucede: el oro.
Cuando empecé a caminar por esos lados, los municipios de ese norte andino de La Paz eran de los más pobres entre todos los que somos pobres. De ahí que mi trabajo estaba dirigido a apoyar proyectos de fortalecimiento agrario –como la reconstitución de los andenes de producción prehispánicos en el sector de Italaque y de Moco- Moco, con Ricky, el del whisky- o de impulso al turismo indígena –en Pelechuco y sus comunidades circundantes que forman parten, desde 1995, del Parque Nacional Madidi, ayudé a la consolidación del sindicato de arrieros-, o a hacer gestiones para que acudan “las brisas”, las brigadas médicas móviles y rurales o realizar documentales en video para mostrar esos territorios al resto de los bolivianos.
Escribí decenas de artículos sobre esos rincones: 1. Porque la belleza de la Cordillera de Apolobamba es única y conservaba todavía ese halo místico y salvaje que otros destinos montañeses ya habían perdido (esto es algo que también me enseñó Alan Mesili) y 2. Porque son lugares cargados de historia, derrochan un pasado singular, atractivo, que contrastaba con el abandono y el olvido en donde se debatían en el presente. Pero todo empezó a cambiar cuando comenzó a crecer una actividad que lo destroza todo, que lo desintegra todo, que lo trastoca todo: la extracción de oro.
En los 90 al menos, había un singular modus vivendi en la frontera y que tenía su epicentro de gravitación y de resolución pacífica de una convivencia potencialmente problemática –todas las fronteras son, en el fondo, zonas rojas y/o zonas calientes- en un sitio donde no había nada, salvo una llanura, siempre altísima y gélida, repleta de bofedales y yaretales, conocida con el nombre de Chejepampa.
Allí todos los jueves se reunían comerciantes de Bolivia y de Perú y contrabandeaban, a vista y paciencia de las autoridades militares acantonadas cerca del lugar, todo lo que era posible contrabandear, esos años de tranquilidad aparente. A nosotros nos llevó a ver el espectáculo, precisamente el militar que estaba a cargo del Puesto Militar de Avanzada de Antaquilla. A la vez, nos aseguró que comeríamos el mejor chicharroncito de alpaca del mundo. No se equivocaba.
El espectáculo era tal. La pampa, de madrugada, era la desolación pura y dura. De a poco, empezaba a caer gente, en camión o con sus llamas. A la mañanita, ya con el sol arriba aunque sin quemar aún, sucedía algo inolvidable: de un lado y al otro de un arroyo cavado en el bofedal y que servía de límite–tan escueto que podía atravesarte por debajo de tus piernas abiertas, con un pie del lado de Bolivia y el otro pie del lado del Perú-, se clavaban sendos postes de madera y luego se izaban, solemnemente y como debe ser, las dos banderas, la tricolor y la roja y blanca sanmartiniana. Era el inicio oficial de la feria. Contrabando con custodia militar, para que no haya líos ni trifulcas entre hermanos o primos (literalmente), porque allí, en la altiplanicie de Ulla Ulla, un hito puede que pretenda dividir países pero es imposible que desuna familias. Aymaras de un lado, aymaras del otro.
La cosa se empezó a espesar cuando la brecha entre los precios nacionales y los peruanos del GLP comenzó a ser una rotunda fuente de ingresos: por Chejepampa y por donde se podía, empezaron a salir garrafas, cientos, miles. Se comercializaban hasta en las ciudades de Juliaca y Puno. Cuando querías comprar, te aclaraban: ¿gas peruano o gas boliviano? Así y todo, transportado ilegalmente más de 500 kilómetros, la garrafa boliviana costaba un tercio del valor de la peruana. Visto a la distancia, era un juego de niños.
* * *
Carabaya, que así se llamaba toda esa región en la época del Incario, siempre fue famosa por sus lavaderos de oro. Los mismos eran propiedad del Inca. Situada estratégicamente al sureste del Cusco, está caracterizada por la cordillera del mismo nombre que, cuando entra en Bolivia, se llama Cordillera de Apolobamba, ya que sus estribaciones llegan hasta el valle que se llama igual, famoso también desde esos días, esta vez por sus cocales, y donde en la actualidad se ubica la población de Apolo.
Hay quienes aseguran, geólogos ellos, que en esta cordillera se ubica la tercera reserva mundial de oro, detrás de Siberia y África del Sur. Lo cierto es que hay oro en todos lados, hay oro en las montañas, en los glaciares, y hay oro aluvial en los ríos que bajan de esas montañas. El Tuichi, es uno de ellos.
Nace en los glaciares del “Machu” Katantika, el cerro sagrado de los pelechuqueños y mi montaña-guía, y luego baja hasta confluir con el río Beni, en las selvas cercanas a Rurrenabaque. Hace poco, salió la noticia de la muerte por ahogamiento de tres hermanos, mineros del oro, que fueron arrastrados por las aguas veraniegas y tumultuosas del río de los Tacanas.[1]
Lo dramático de la noticia confirma también otro drama: la cuenca del Alto Tuichi, con sus bosques secos, únicos en el mundo, y que también forma parte del Parque Madidi, está invadida por los oreros. No es el único lugar del parque donde hay explotación aurífera.[2] Esta es una de las circunstancias que explica el súper asalto de los buses.[3]
La otra circunstancia es la situación del otro lado de la frontera, donde la fiebre del oro tiene un nombre de fama mundial: La Rinconada. [4]
La primera vez que estuvimos por allí no podíamos creer lo que veíamos: el paisaje semeja un desierto bombardeado, destrozado sin piedad, un paisaje terrible y temiblemente humano. Era la obra de destrucción masiva llevada a cabo por cientos, miles de mineros. Lo único que quedaba en pie eran gigantescas montañas de relaves de un color tristísimo y agujeros grandes como cráteres, llenos de agua envenenada, inservibles, colmados de basura, perros muertos, máquinas y herramientas abandonadas.
Te daba miedo. Sentías todo el desprecio y la insensibilidad que el hombre puede tener por la naturaleza, producto de la codicia y el ansia de riqueza fácil. Veías lo que quedaba después: tierra arrasada, mutilada, muerta. También sabíamos de las denuncias que ya se habían hecho acerca de la existencia en calidad de esclavas sexuales de algunos centenares de jóvenes mujeres que habían sido traídas desde la ciudad de El Alto y otros lugares de Bolivia, con engaños o simplemente secuestradas. Esto fue el año 2007.
Reviso los archivos de Google y encuentro un artículo aparecido en el periódico La República, el más conocido de Lima y del Perú, hace menos de un año y la situación no ha cambiado nada. Transcribo, es escalofriante: “El general de la XII Diterpol Puno, Herbert Raúl Rosas Bejarano, admite que existe escasa presencia del Estado en La Rinconada, y que por eso casi siempre terminan rebasados por la población de mineros que se enfrentan a la policía con cartuchos de dinamita en mano, pero asegura que la policía hace lo posible para identificar y recuperar a menores cautivas. “Allí, ellos son la ley. Se juntan entre todos e imponen lo que quieren”, dice la máxima autoridad policial. Recuerda que varios efectivos resultaron heridos en operativos contra los locales nocturnos, y advierte que una intervención policial tendría un alto costo social contra la policía por la forma cómo reaccionan los parroquianos asociados a los propietarios de los bares”.[5]
La situación que se describe para La Rinconada no es diferente a la que se vive en muchos otros centros mineros de Bolivia, la diferencia para el caso que nos ocupa es que La Rinconada está casi en el límite peruano-boliviano, y todo lo bueno que allí sucede, se derrama, se precipita, cae y avanza hacia Bolivia: el bandidaje es uno de esos fenómenos for export.
Ya está completa la fórmula para entender lo sucedido en el camino a Apolo: el auge de la extracción del oro ilegal en Bolivia, otra de las dimensiones productivas del capitalismo andino, es aprovechado por otro componente socio-cultural de los escenarios históricos y mundiales donde hubo y hay fiebres del oro: los ladrones. Lo mismo da La Rinconada que el Klondike. Que haya un límite internacional en el medio, no es ningún problema. Si hasta la policía peruana –que se jacta de haber vencido a SL- reconoce que no hay control para la estampida de ilegalidad y violencia. Por otra parte, lo que pasó con los dos buses, no es la primera vez que ocurre: ya hubo robo y asesinato de turistas extranjeros, robo de minas también con asesinato, robo a vehículos, ya pasó de todo.
Ya está completa la fórmula para entender lo sucedido en el camino a Apolo: el auge de la extracción del oro ilegal en Bolivia, otra de las dimensiones productivas del capitalismo andino, es aprovechado por otro componente socio-cultural de los escenarios históricos y mundiales donde hubo y hay fiebres del oro: los ladrones. Lo mismo da La Rinconada que el Klondike. Que haya un límite internacional en el medio, no es ningún problema. Si hasta la policía peruana –que se jacta de haber vencido a SL- reconoce que no hay control para la estampida de ilegalidad y violencia. Por otra parte, lo que pasó con los dos buses, no es la primera vez que ocurre: ya hubo robo y asesinato de turistas extranjeros, robo de minas también con asesinato, robo a vehículos, ya pasó de todo.
El problema es grave, bastante grave –sobre todo si los precios del metal siguen subiendo y seguimos condenando a la gente a esa quimera, mientras de paso se destruyen dos de nuestros parques nacionales más hermosos y ricos en biodiversidad: el de Apolobamba y el Madidi.
Habría que tomarse en serio lo que pasa en la frontera con el Perú –tráfico, saqueo y robo de oro en los Andes, narco en la Amazonía-, sentarse con sus autoridades y revisar eso de que el único paso legalmente habilitado sea el de Desaguadero. Si es que hay solución, es como el tango. Es de a dos.
* * *
La última vez que caminé por esas montañas, del lado boliviano, fue a fines del 2006. Habían abierto el camino a Puina, debajo del hito XXII, y mi amigo Esteban Andia había muerto, junto con otros seis comunarios, en un accidente absurdo para montañeses de toda la vida como eran ellos: no habían podido frenar y la movilidad se cayó de boca a un precipicio de piedra. Ellos, los de Puina, los sobrevivientes, igual estaban contentos: gracias al camino, decían, ya comenzaban a llegar gentes de El Alto, a la mina de oro, a Warawarani. Hay sentimientos que no entenderé jamás.
De las mismas montañas, del lado peruano, acabo de regresar. No lo hacía desde el 2010. En menos de dos años, habían pavimentado la carretera que marcha, por tramos, paralela al límite. Por tramos también, es un basural inmundo y ya no vimos vicuñas. Se estaba haciendo de noche cuando ingresamos al territorio bombardeado, al sector de las minas, y por una confusión, desviamos hacia Ananea. A la distancia, brillaba La Rinconada, colgada de los cerros y de sus nieves.
Era una imagen irreal, que te cautivaba raramente: los últimos rayos de sol reflejados en miles de calaminas y en el blancor de los glaciares, semejaba a lo lejos una fortaleza –blanca y dorada- inexpugnable e invencible.
Pensé en El desierto de los tártaros y en lo infausto que suele ser la existencia humana. Me imaginé las legiones de pobres, el cortejo de los humillados, que acuden hasta ese confín en avalancha y ven, de repente, de la nada, esa misma, fascinante y efímera imagen: El Dorado, todos los sueños. Viajamos la noche entera, con bruma y por caminos terroríficos, pero huimos de allí.
Río Abajo, 24 de julio de 2012
[1] Ver Micaela Villa: En Apolo, 3 hermanos fueron arrastrados por el río Tuichi. En La Razón digital, 8 de marzo de 2012.
[2] El año 2003 fuimos padrinos de velas en el velorio de un joven de 23 años, muerto por un aluvión de rocas desprendidas, en una mina situada río abajo de la comunidad de Keara, en pleno bosque de nubes.
[3] Testimonio de Franz Ramos, pasajero de uno de los buses robados. “Contó que luego de dos semanas de trabajar en una mina, la noche del sábado regresaba a La Paz con 400 bolivianos y siete gramos de oro. Los delincuentes se lo llevaron todo. “Había una señora que lloraba y decía que le habían robado 12.000 bolivianos, un señor 8.000 y así se quejaba la gente. Había carga de coca, pero eso lo dejaron en el bus”. Tomado de Daniela Romero: Los delincuentes golpearon y desnudaron a los pasajeros. En Página Siete digital, 23 de julio de 2012.
[4] Ver el ensayo fotográfico titulado: La Rinconada: Peru’s city of dreams, de Michael Robinson Chávez April 1, 2011 en http://framework.latimes.com/ 2011/04/01/la-rinconada-peru% E2%80%99s-city-of-dreams/
[5] Ver Liubomir Fernández: La Rinconada, ciudad burdel. En http://www.larepublica.pe/11- 09-2011/la-rinconada-ciudad- burdel
Del archivo del autor
Foto: Lavadero de oro en Carabaya
Tuesday, July 24, 2012
El debate político aumenta y enciende las redes sociales
Roberto Navia
El debate político en las redes sociales es una realidad que cada día toma más fuerza y sube de temperatura. Y no solo son los ciudadanos de a pie quienes se meten a Internet para opinar sobre la agenda pública, sino también los políticos que hasta antes de la era digital se daban un baño de pueblo solamente en las campañas electorales.
Eso lo saben y lo dicen quienes han hecho del Facebook, del Twitter y de otros soportes digitales su territorio, su patio en el que se mueven con libertad, entre ellos, blogueros, empresarios y políticos.
El debate político en las redes sociales es una realidad que cada día toma más fuerza y sube de temperatura. Y no solo son los ciudadanos de a pie quienes se meten a Internet para opinar sobre la agenda pública, sino también los políticos que hasta antes de la era digital se daban un baño de pueblo solamente en las campañas electorales.
Eso lo saben y lo dicen quienes han hecho del Facebook, del Twitter y de otros soportes digitales su territorio, su patio en el que se mueven con libertad, entre ellos, blogueros, empresarios y políticos.
La semana que acaba de terminar estuvo marcada por debates en torno a la posible suspensión del gobernador Rubén Costas, el retorno de los marchistas al Tipnis y a nivel internacional sobre los miles de españoles que se volcaron a las calles contra el ajuste económico.
El pasado jueves, Tuffí Aré, el director del programa Asuntos Pendientes que se transmite por EL DEBER radio a partir de las 18:00, abrió el micrófono para que el empresario Alfredo Leigue, que dirige El Factor Multiplicador, una empresa de servicios web, Anne Arrázola, activista cibernética, y el expresidente de Bolivia Carlos D. Mesa, interactúen en torno a la participación masiva que a cada minuto alimenta los muros de las redes sociales.
Leigue está convencido de que el debate se ha trasladado a las redes y que ahora los políticos están obligados a opinar en esos ámbitos y en tiempo real, sabiendo que el emisor puede conectarse con los receptores y recibir críticas.
El interés por algunos políticos de peso es evidente. Por ejemplo, el Facebook del gobernador Rubén Costas está colapsado. Si alguien quiere agregarlo recibe una notificación que dice: Lo sentimos, este usuario ha alcanzado el número límite de amigos. Tiene más de 5.148 contactos.
Samuel Doria Medina tampoco se queda atrás, con sus 5.308 ‘amigos’. En su muro hay una frase del nobel de literatura José Saramago: Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos.
Leigue dice que todo esto no hubiera sido posible sin el Internet 2.0, porque ahora interactuar en tiempo real es posible. “La versión 1.0 eran las páginas estáticas que manejaban las instituciones, ahora, las redes sociales son como un partido de tenis, alguien habla y se genera el debate”, dice Leigue.
Anne Arrázola es la directora de Tatú, una empresa que ofrece servicios de comunicación digital y que capacita a compañías sobre el manejo de redes sociales.
Con la experiencia de esa plataforma, Arrázola coincide en que ahora la retórica política ya no solo se hace en escenarios cerrados y donde la retroalimentación era solo el beneficio de pocos, sino que a través de la web ahora es más rápido aceptar que hay otros que piensan diferente. “Te acercan con alguien que está en Llallagua o en La Guardia, es posible que dos personas distantes se entiendan y lleguen a un punto en común”, dice Arrázola, que cree que existe más reflexión en la sociedad civil.
El expresidente Carlos Mesa está seguro de que las redes son el vehículo de transmisión de demandas. La exautoridad tiene una cuenta en Twitter con 7.000 seguidores, con quienes, dice, se comunica como un ciudadano común y no como un exmandatario de Estado, aunque claro, afirma, sus comentarios deben estar a la altura de las circunstancias.
Con la experiencia de esa plataforma, Arrázola coincide en que ahora la retórica política ya no solo se hace en escenarios cerrados y donde la retroalimentación era solo el beneficio de pocos, sino que a través de la web ahora es más rápido aceptar que hay otros que piensan diferente. “Te acercan con alguien que está en Llallagua o en La Guardia, es posible que dos personas distantes se entiendan y lleguen a un punto en común”, dice Arrázola, que cree que existe más reflexión en la sociedad civil.
El expresidente Carlos Mesa está seguro de que las redes son el vehículo de transmisión de demandas. La exautoridad tiene una cuenta en Twitter con 7.000 seguidores, con quienes, dice, se comunica como un ciudadano común y no como un exmandatario de Estado, aunque claro, afirma, sus comentarios deben estar a la altura de las circunstancias.
Ya pasó el tiempo de las vacas sagradas/Claudio Ferrufino Coqueugniot, Escritor
Las redes han acentuado el debate político. Lo han ampliado hasta límites insospechados. Sin duda que pueden hallarse deficiencias, como una trivialización del debate y del análisis, pero, por otro lado, eso arrastra consigo la democratización de la palabra, la opinión.
Cualquiera puede dar su punto de vista y también acceder a casi toda la información sin que esta pase primero por el tamiz del Estado. Ese es un gran paso para hacer la discusión participativa y que no solo las vacas sagradas se crean con derecho a emitir juicios. Ese tiempo pasó.
Mil peros se aceptan sobre el debate político en las redes; otros más sobre la manipulación a que se expone. Críticas que si bien tienen fundamento no son suficientes para opacar un fenómeno de masas de tal magnitud.
Eso es lo que temen los gobiernos, y algunos como China alcanzan el paroxismo de la desesperación tratando de evitar infiltraciones de uno u otro lado que desenmascaren la falacia del comunismo allí.
Dudo que los estados puedan alguna vez controlarlo. Menos ahora con ejemplos tan sólidos e importantes como la "primavera árabe', donde las redes sociales mostraron su poder de convocatoria.
La libre opinión produce dolores de cabeza al que gobierna. No hay duda. Las redes actúan como un permanente ojo avisor para supervisar los desmanes de los poderosos. Que hay otras cosas que se pueden decir, tal vez no todas buenas, seguro. No es el tema ahora.
Eso es lo que temen los gobiernos, y algunos como China alcanzan el paroxismo de la desesperación tratando de evitar infiltraciones de uno u otro lado que desenmascaren la falacia del comunismo allí.
Dudo que los estados puedan alguna vez controlarlo. Menos ahora con ejemplos tan sólidos e importantes como la "primavera árabe', donde las redes sociales mostraron su poder de convocatoria.
La libre opinión produce dolores de cabeza al que gobierna. No hay duda. Las redes actúan como un permanente ojo avisor para supervisar los desmanes de los poderosos. Que hay otras cosas que se pueden decir, tal vez no todas buenas, seguro. No es el tema ahora.
Publicado en El Deber (Santa Cruz de la Sierra), 22/07/2012
En la foto, Alfredo Leigue
Monday, July 23, 2012
Crónica de la muerte de Oswaldo Payá
Fesal Chaín
A estas horas de la noche, no sólo estoy agotado sino devastado. Con una pena profunda. Aproximadamente a las dos y media de la tarde, volví a mi casa a trabajar en un libro de poesía, una selección de mi trabajo de largos años. Pero conectado a las redes sociales me encontré via twitter con la lamentable noticia de la probable muerte de Oswaldo Payá, el mayor opositor al régimen cubano al interior de la Isla y quien fuera el fundador y el organizador del Proyecto Varela.
Así Regis Iglesias @maverik18 escribió: “ME LLAMA ROSA MARIA, HIJA DE OSWALDO PAYA Y LA POLICÍA LE HA DICHO QUE A SU PADRE LO ASESINARON…”. Frente a tamaña afirmación, inmediatamente pregunté a Regis si confirmaba el hecho, al igual que pregunté a muchos otros que daban la información, sin obtener respuestas, hasta que me comuniqué con Yoani Sánchez, tan denostada y descalificada por el establishment cubano y la izquierda chilena, y que sin embargo fue lejos la más cauta para comunicarse. Desde la propia Habana contestaba mis dudas:
Yoani Sánchez @yoanisanchez #Cuba ”No tengo aun confirmacion del estado de @OswaldoPaya pero los rumores son muy inquietantes. Colegas en #Granma buscan detalles”. Entretanto Carlos Payá su hermano que vive en Madrid publicaba “soy carlos paya en madrid, policia llamo a rosa maria hija de oswaldo paya y le dijeron que habia fallecido”. Finalmente la misma Yoani confirma el lamentable hecho YoaniSánchez@yoanisanchez#Cuba ”Confirma Carlos Amador secretario del Obispo #Bayamo el fallecimiento de @OswaldoPaya Aun no puedo creerlo! Voy para casa de su flia”(familia).
Salí a la calle. Me fui al mirador del barrio, desde el cual se puede observar el ancho mar de este Chile angosto y triste. No es el Mar Caribe, pero algo de un aire inmóvil y cálido llegaba a mi rostro. Volví a la casa, apesadumbrado.
Al momento me puse a conversar con Jacobo G, García, periodista mexicano quien logró tener una larga conversación telefónica con la familia, con la mujer de Oswaldo, Ofelia y su hija Rosa María: Con anterioridad había publicado lo siguiente: Jacobo G. Garcia @Jacobogg “Familia de @oswaldopaya me confirma dos muertes. Insisten en que fue un accidente en extrañas circunstancias”. Y luego reitera : “Aclarado. Familiar de Payá confirma su muerte.”Lo mataron” dice y cuenta q hace semanas volcaron y destruyeron la furgoneta que usaba#Cuba”.
Para no transformar las hipótesis en verdades, ciertamente al informarle a Jacobo de mi intención de escribir esta pequeña crónica y nombrarlo como fuente, nos ponemos de acuerdo que “no hay que olvidar que la familia pasa por un momento muy duro”. Es decir que debo contemplar que en estos instantes las reacciones y declaraciones de todos ellos están fuertemente determinadas por la pena y la rabia que les provoca su muerte y por toda la historia de activa disidencia y persecución de Payá, aunque Jacobo me vuelve a decir “que su hija Rosa María insiste: “terminaron matando a mi padre”.
Al mismo tiempo Felipe Ramón Pérez Roque, en twitter no oficial Felipe Perez Roque @PerezRoque2 ingeniero civil y político cubano, quien fuera ministro de relaciones exteriores de la República de Cuba publica un audio de un joven cubano, testigo del choque de automoviles, en el que afirma que el auto de Payá chocó con un patrullero policial. Link del audio
Finalmente Rosa María también en audio para el Nuevo herald reitera que los sobrevivientes lograron informar que otro vehículo embistió el auto de Payá, una y otra vez, intentándolo sacar de la carretera. Link del audio
La muerte de Payá es un hecho lamentable y una situación muy dura para la vida que vendrá en Cuba y para cientos y cientos de cubanos y cubanas que creían en su propuesta y liderazgo. Sus circunstancias al menos oscuras y dignas de toda investigación exhaustiva. Tan lamentable como la reacción de muchas personas de izquierda en las redes sociales, que tan defensoras de los dd.hh. en el pasado en Chile, han callado o se han dedicado a denostar las primeras noticias y las fuentes, claro, total los que piensan distinto son “gusanos” no hombres y mujeres, como ayer nosotros bajo el pinochetismo fuimos meramente “humanoides”.
Payá fue un fuerte opositor al régimen y a su vez un fuerte opositor al embargo norteamericano. Tal vez la frase que más lo caracteriza en su periplo político y social, en su gesta humana, es la definición ideológica del Proyecto Varela: ““No es un programa neo-liberal. Por esto, nos atacan los grupos poderosos en Miami. Cuando la gente habla de lo que va a pasar en Cuba después de Fidel, decimos – espera, hay once millones de personas en Cuba, no sólo Fidel Castro.”
Así al menos lo recordaré yo, digan lo que digan los estalinistas de siempre o los perseguidores religiosos de la muerte de cualquier nacimiento. Mis condolencias a la familia y al movimiento político opositor que el lideraba. Honor y Gloria a Oswaldo Payá.
Publicado en SITIOCERO, 23/07/2012
Foto: Oswaldo Payá
Friday, July 20, 2012
ONE MORE MASSACRE
Posted by Adam Gopnik
The murders—it dignifies them to call them a “tragedy”—in Aurora, Colorado, have hit us all hard, though the grief of the friends and families of the victims is unimaginable. Still, it hits home, or someplace worse than home, for any parent who (as I did, as so many did) had a kid at one of the many midnight screenings of the new Batman movie last night, they having gone to see it the moment it opened. Once again, as so often before, the unthinkable news is disassembled, piece by piece, into its heartbreaking parts. After the Virginia Tech shooting, the horrifying detail, as I wrote at the time, was that the cell phones were still ringing in the pockets of the dead children as their parents tried to call them. In Colorado, you can’t expunge the knowledge of the sudden turn from pleasure to horror that those children experienced. As the smoke bomb went off, some of the kids inside apparently thought that it was a special effect, part of the fun, until they began to see “people holding themselves.” According to the Aurora police, the suspect, James Holmes, who is twenty-four, was carrying both a rifle and a handgun. The bullets were fired so freely that they penetrated the wall separating one movie theatre in a multiplex to devastate people in the next one.
The truth is made worse by the reality that no one—really no one—anywhere on the political spectrum has the courage to speak out about the madness of unleashed guns and what they do to American life. That includes the President, whose consoling message managed to avoid the issue of why these killings take place. Of course, we don’t know, and perhaps never will, what exactly “made him” do what he did; but we know how he did it. Those who fight for the right of every madman and every criminal to have as many people-killing weapons as they want share moral responsibility for what happened last night—as they will when it happens again. And it will happen again.
The reality is simple: every country struggles with madmen and ideologues with guns, and every country—Canada, Norway, Britain—has had a gun massacre once, or twice. Then people act to stop them, and they do—as over the past few years has happened in Australia. Only in America are gun massacres of this kind routine, expectable, and certain to continue. Does anyone even remember any longer last July’s gun massacre, those birthday-party killings in Texas, when an estranged husband murdered his wife and most of her family, leaving six dead?
But nothing changes: the blood lobby still blares out its certainties, including the pretense that the Second Amendment—despite the clear grammar of its first sentence—is designed not to protect citizen militias but to make sure that no lunatic goes unarmed. (Jill Lepore wrote about the history of the Second Amendment inThe New Yorker recently.) Make sure that guns designed for no reason save to kill people are freely available to anyone who wants one—and that is, and remains, the essential American condition—and then be shocked when children are killed. For all the good work the Brady Campaign to Prevent Gun Violence tries to do, nothing changes. On the last episode of Aaron Sorkin’s “The Newsroom,” Jeff Daniels’s character, in a scene set shortly before the Gabrielle Giffords gun massacre, was thought to display political courage by showing, accurately enough, that it’s a lie to say that Barack Obama is in any way in favor of gun control. This was said in Obama’s defense.
Only in America. Every country has, along with its core civilities and traditions, some kind of inner madness, a belief so irrational that even death and destruction cannot alter it. In Europe not long ago it was the belief that “honor” of the nation was so important that any insult to it had to be avenged by millions of lives. In America, it has been, for so long now, the belief that guns designed to kill people indifferently and in great numbers can be widely available and not have it end with people being killed, indifferently and in great numbers. The argument has gotten dully repetitive: How does one argue with someone convinced that the routine massacre of our children is the price we must pay for our freedom to have guns, or rather to have guns that make us feel free? You can only shake your head and maybe cry a little. “Gun Crazy” is the title of one the best films about the American romance with violence. And gun-crazy we remain.
The horror is touched, inflected, by the way that the killings now intertwine with the everyday details of our lives. The killings will go on; the cell phones in the pockets of dead children will continue to ring; and now parents can be a little frightened every time their kids go to a midnight screening of a movie designed to show them what stylized fun violence can be, in the hands of the right American moviemaker. Of course, there have been shootings at school, too. We’re a nation of special effects.
Photograph by Barry Gutierrez/AP Photo.
De The New Yorker on line, 20/07/2012
Subscribe to:
Posts (Atom)





