Thursday, June 29, 2017

JOSÉ KOZER (ENTREVISTADO)

GEOVANNYS MANSO

En los ámbitos más bien salobres que uno puede hallar en una librería en Cuba: textos de dudosa digestión intelectual, ensayos que no lo son, poemas que dialogan con ninguna sombra, encuentro una rara avis. Las Ediciones Orto, de Bayamo, acaba de publicar un libro exquisito: AVE ATQUE VALE (ENTREVISTAS A JOSÉ KOZER). Conformado por 16 entrevistas de muy diversa procedencia y época, el poeta cubano José Kozer, nos devela y nos revela, no pocas obsesiones, manías, poéticas, puntos de vista que convierten, a cada una de estas entrevistas, en platos que han de degustarse con cierto azoro. Pocas veces, entrevistar a un autor, se traduce en extensión profunda del pensamiento. Invocado por fuerzas a ratos pueriles, el autor prefiere “salir del mal rato”, respondiendo, como puede, unas preguntas a veces banales, insufribles y luego sigue construyendo su mundo.

Aquí, Kozer se cuela por el hueco de una aguja y, ante preguntas más o menos certeras, más o menos “serias”, se las ingenia para derivar hacia un mundo muy suyo para develarnos mil y un misterios de su creación, de su vida, de sus lecturas, de sus rutinas, de sus ámbitos y utopías.

La selección, a cargo de Michel Mendoza Viel, es muy agradecible, al tomar lo disperso y unificarlo, para lograr este raro monumento humano, que leemos con furor y admiración crecientes.

A todos los que conozcan la poesía de José Kozer, corran y busquen este libro. A los que no han leído su poesía, este libro puede conducirlos a ella, sin duda.

Gracias a Ediciones Orto, por este regalo, que me permitirá vivir un verano menos arduo, acercándome a “José: el impuro…”

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Imagen: El poeta José Kozer


Wednesday, June 28, 2017

NO VALDRÁN LAURELES

ROGELIO RIVERÓN

Estaba en su cenit el verano cuando Pedro Llanes me dijo que trabajaba en un poemario algo patético. Hablaba con picardía, como asumiendo que, puesto en función de una estética determinada, el patetismo recupera una cualidad importante. Ese poemario, por lo que sé, continúa inédito, pero la aseveración del poeta nos advierte sobre la amplitud de registros que algunos estilos admiten.
Lo peor es que cuando me trajo de regalo "Poemas nocturnos para L" (editorial Capiro, 2010), lo dejé sobre el librero y allí se quedó hasta ahora, porque fui desleal con mi amigo y con su poesía. Amorosamente desleal, que es la peor de las deslealtades. Y sin embargo, parece que me estaba estipulada esa lectura, porque finalmente volví a encontrarme con el libro y me quedé en él varias noches seguidas, como si la madrugada estuviera en sus versos y no afuera, y deseé que todos pudieran leerlo ahora, siete años después de publicado. Bienvenida esta reflexión acerca de la vida que se desgasta silenciosamente. No es que sean versos patéticos, pero como el llamado sujeto lírico (la voz del libro, dicho con premura) prefiere reflexionar sobre lo humilde y lo cercano, pone de relieve una especie de emoción, lo que termina siendo algo íntimo. No hay que ser extremistas. También Hamlet habla sobre sí en tonos conmovedores. La expresión poética no resulta más o menos eficaz según controle o no los instintos del ya mencionado sujeto lírico. Víctor Fowler observa que Llanes en este libro viaja del mito a lo concreto. El mito explorado en cuadernos como "Diario del ángel", y lo concreto de estos ambientes de ciudad con la que el tiempo parece haberse ensañado. La admirable paciencia con que son dichas la muerte, el fracaso, la transformación, conceden a "Poemas nocturnos…" un tono de lieder, aquellas canciones en las que se fijó Goethe.

Lo ideal para muchos poetas es alcanzar un estado óptimo a base de sencillez. Los comentaristas triviales lo llaman “economía de recursos”, como si esos también se hallaran expuestos a las crisis cambiarias. Pero ese viaje hacia lo esencial ha preocupado a Fiodor Sologub, lo mismo que a Octavio Paz o a Alejandra Pizarnik. Dicho a propósito de Pedro Llanes resulta equívoco, pues quien intente colocar su poesía anterior en una condición transitoria, estaría pasando por alto la relación extremadamente compleja que cada poeta establece con el lenguaje. O el lenguaje con ellos, si fuésemos a suponer que, como mínimo en el campo de la ficción, autor y lenguaje gozan de autonomía parecidamente. En "Poemas nocturnos para L" se asume esa exposición a primera vista sencilla, porque sencilla aparenta ser su materia: los barrios ahítos de luna de una villa con referentes concretos en el hoy.

Pero esa serenidad con que se alude a lo ido puede ser desgarradora. Estas no son las crónicas de lo que simplemente se observa, sino de lo que marca la vida y el pensamiento, del aprender a colocarse abajo, según reza en el Tao Te King. La voz de estos poemas ha sacado provecho al saber observar, porque en ese “observar” se incluye a sí misma. La forma en que ahora expresa lo visto no ha sido escogida por el autor, sino lo contrario. Tal vez sea una ilusión, una pose trivial del reseñista, pero bienaventurados los poetas así, que nos obligan a tal frivolidad.

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De la página del autor, 28/06/2017

Imagen: Pedro Llanes 

The Bolivian writer Victor Hugo Viscarra

EMERSON CALLEJAS TAPIA

In loving memory to
Víctor Hugo Viscarra /R.I.P. 1.958 - 2.006

La Paz, chaos in motion. A bacchanal of colors and sounds. Merchants and stallholders, traders, street vendors, shoe-shiners children everywhere, car horns mixed with Andean and cumbia music, that is La Paz, the political and cultural center of a place called, Bolivia. While you stay here, it is best to let yourself get lost in it all, until the whirling noises become a murmur, and the din becomes music. La Paz is chaos, if viewed from the outside, that is if viewed from a western, foreign or colonial perspective, As the day is fading away slowly and all the street vendors and shoe-shiners children are on the way back home, an underworld society is all set to show its life toward an endless sunset. In-to the night, a few fundamentalist Christians are preaching between the fringe and the establishment to set free themselves, whilst a young beauty woman is sniffing cocaine and hundreds of underage whores are simultaneously wandering about through dark alleys the gloomy streets are fading away in-to a strange black color.

A bohemian night is also about to begin for some paceños writers who think that the night is the best partner of a light bohemian, ready to catch their muses, to afterwards have fun and presume of their snobbish works of the underworld, the characters, sociologists and social psychologists.In the meantime some migrants are set up somewhere in El Alto, and only God knows, the sad conditions ‘till the early morning, while the snobbish researchers have already moved to snubburbia.

El Alto has a geographic and strategic advantage over La Paz, towering 13.000 feet above sea level, it controls the slopes and access into the capital, which is located at 11.800 feet in a deep depression in the earth where the Spaniards decided to build Bolivia’s main city.

From a social stand point, one could say that on the northern plateau, the poor live above, El Alto, and the rich live below, La Paz. However, historically speaking the Bolivian outcast never were counted on any statistics, they had become sadly the eternally, "Nadies". Literature’s realm wouldn’t be the greatest exception.

Ab Initio, Bolivian literature never cared about the lowest classes and outcast people was condemned to hell. Obviously there were a few exceptions, writers who talked about the most typical problems, from the middle classes, the dangers of youth and social approach like the classic work from early twenty century of Alcides Arguedas, Pueblo Enfermo, poets and novelists who always returned to their holy academic shelters.

So, a man who never talked about hell but from it, it’s like the most beautiful flower in the ugliest swamp. Bolivian society was always racist and snobbish concerning cultural and literature likes. Although we have (and had) few true warriors of a true living word, the Spanish and particularly French influence was always the constant.

Then, let’s welcome to the man who wrote from the pit, Victor Hugo Viscarra, who born on 2 January 1958 in La Paz, Bolivia, he left home in his early childhood, when he was 15 years old, the reason ?... child abuse from his parents. Fully in-to the streets, he learned the street language, mob speak and slang as any kid from his age. Roaming through different neighborhoods and cities, Viscarra had learned to survive, surmounting and dealing with thieves, killers and drug-addicts among poor humble children, ungainlies dogs and beggars.

On 1981, a newspaper’s article about coba words, (slang) got angry to a young Victor Hugo, who said that, there were only five coba words, the other 200 were a fake. That’s why, he became involved straight away to compose a true Dictionary about, the way of speak from the Bolivian delinquency, collecting coba words and idioms.

The same year appeared in a limited pocket edition of 1000 copies, Coba, Lenguaje del Hampa Boliviano, with a prologue of Don Antonio Paredes Candia. The Dictionary has two updated editions more, the last one with pictures and a brief summary of humble professions from the underworld, according to Viscarra.

On 1996 appeared, Relatos de Víctor Hugo, a collection of cuentos, short cuentos and rare and beautiful short writings, the stuff is, between the auto-biography and the ethnographic approach, there was an evident usage of his dictionary work, which enlighten beautifully the content. Nine years later, a new re-edition was shown this time including black and white drawings.

It was with the publication of his next book, Alcoholatum y otros drinks/ crónicas para gatos y pelagatos, (Editorial Correveidile 2001), that Viscarra became widely known.

Alcoholatum immediately became a "best seller", this new collection of cuentos, short stories and relatos showed more sensibility from underworld. Viscarra with a great ability to combine tenderness and compassion with raw humor and cruelty, was offered to take his first trip to German and a translation of his Coba Dictionary and Alcoholatum by Katy Leonard, later on he’d confessed me that he’d never had left La Paz, "I belong here", he told me. Somehow, he knew inside that his place was to be here with the people who always loved and lived with. And the Alcoholatum’s translation never showed up …

The success of Alcoholatum made possible for Viscarra to be widely interviewed in the principal newspapers and literary magazines. Beyond Alcoholatum’s importance as a social document from a hermetic sector of Bolivian society, was also an affirmation of Viscarra’s belief in the true rights of the outcast, arguing that they also have virtues and feelings as well as mistakes as everyone.

On 2002, a new trip of unknown adventures, came to disturb the Bolivian's lightest brains, this time the cool and extremely ironic title was, Borracho estaba, pero me acuerdo/ Memorias del Víctor Hugo(Editorial Correveidile), showing an opposite fact of the common drunkards, who usually don’t remember anything. Besides, it sounded kind of funny to the people, showing an opposite fact.
Viscarra was the only writer congratulated and recognized alive, his greatest proud was that he never finished High School, which in the Bolivian society is very important, creating a series of social prejudices for them, if you are not professional you are not trustworthy, there is no place for a self-taught mind.

“Borracho estaba… “got a contract with Mono Azul Editorial from Spain, (2006), this new book usually analized as the less literary compared to Alcoholatum, disclosed new characters forbidden already by the Bolivians, new coba (slang) words, interesting idioms and a brutal honesty. In 2004, he gave legal advice to the Bolivian film, American Visa, of Juan Carlos Valdivia, based on the novel of Juan de Recacochea, counseling all the scenes from the fringe areas and danger neighborhoods, showing one more time that Viscarra could easily be part of a film procces, without any problem, besides many literature students asked him for advice.

Viscarra or, el (the) Viscarrita, as we like to call him, is a Bolivian phenomenon, such as few writers ever become, and in his instinctive striving for the "lowest classes", he crystallized the unarticulated feelings of thousands of other ordinary Bolivians, brought up under the same conditions and subject to the same values.

Almost at the end of 2005, his last masterwork was published through the Bolivian; Editorial Correveidile, Avisos Necrológicos, the last collection of 27 short stories and creative writing, marginal cuentos because of their protagonists who are involved in the submerged population groups.
Outsiders, old whores along underage ones, sharing a common life with old abandoned dogs and little pussy cats, Viscarra’s writing has an advantage from its short-storiness that of focus. A novel would get bogged down in details, in divergence of plot, and so on, a short story concentrates on one thing, the getting across the full effect of the fantastic event(s) the author writes.

Víctor Hugo Viscarra, somehow was shily criticized by “serious writers” and academics for his lack of formal skill, I don’t deny that Viscarra’s lack of formal skill is a serious flaw, I would argue however, that it’s no more serious a flaw than Jaime Saenz’s obscurity. Sadly, not many literary approaches works, were done on Viscarra’s books, although he was shamelessly imitated.

Furthermore, poets and academics have much to learn from Viscarra’s approach to life and literature. The sum total of Viscarra’s work presents nothing less than a compressed, crudely coherent philosophy of street life.

His early short stories featured depraved urban characters in dark alleys and gloomy bars. The popularity of these stories rests on an abundance of profanity and the shock value of raw sex and a beauty tenderness toward street dogs and cats. The main importance of Viscarra’s work is based on his, Coba (slang) Dictionary, which enriched throughout of his literary work.

What you might notice right away in Viscarra’s writing is brutal honesty, no masks, few precious words, just straight-forward statement.

Víctor Hugo Viscarra’s death, on 24, May 2006, after a long treatment of a complicated cirrosis, has not staunched the regular flow of his publications. A new volume of the Coba dictionary will be published posthumously, thanks to his Editor, Mr. Manuel Vargas.

At the end of his life Víctor Hugo fell into an endless spiral, of the bohemian vicious, the alcohol, he really liked it, but the details hardly matter. The reputation of the Bolivian literary rebel is now in the hands of thousands of readers or writers wheter they are outsiders or snobbish people. As Viscarra himself confessed me that the greatest recognition (to his work) didn’t come from an academic, but from a "common woman" of the slum area, it was in the early morning of any day in a cold bar in La Paz, the alcoholic woman told him; “ writer ! I’ve read your book… you haven’t lied “.

Viscarra after living 33 years in the threshold of society, now rest in peace in the "Cementerio General" of La Paz.

There are writers in each generation who as time go by, are seen to be more important for their effect upon their contemporaries than upon posterity…

I still remember the first time when a friend of mine, Juan Carlos Flores Escóbar -who dedicated to Viscarra some precious lines in his last novel, Evo en el Paraíso- lent me Viscarra’s  Alcoholatum, it seemed to me that, that prolonged Henry Miller’s insult, a gob of spit in the face of art, was still alive...
It inspired me to action, those hermetic words were active rather than meditative. Such writers communicate their own sense of necessity, for doing battle with the immediate life that lies before them.

This deep necessity for expression breaks through all formally conceived mediums so that the seed of their personal inspiration can be planted in ourselves. Once done, these seminal spirits die as if nature itself intended that they should be sacrificed once their function have been fulfilled...thus...I might say... why don’t we... (yes, you!) just drop in and let the game begin ?

When the sunlight brightly gleams out there in the sunset of the Salar de Uyuni (in Bolivia) or anywhere down here in this pale gaia (mama-pacha) and the silence drowns the nameless ethilic screams in the cities of this world... I’ll feel that a keen Alcoholatum Ens Semini drink will be sown or drunken (a forbidden drink) somewhere between of nowhere...


Must confess, that after all, the greatest writers have changed life first, and literature afterwards.

Rest in Peace!

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De EVERLASTING ALCOHOLSTICE 6.666 (blog del autor), 21/06/2017 

Vuelve el país de ‘Las pirañas’: con su coca, sus políticos corruptos y su humanidad perversa

DANIEL RAMÍREZ

Han vuelto Las pirañas, esas sardinas bravas que muerden, que dejan a España en los huesos. Poco a poco. Con ellas toma forma en el río turbio de la literatura su escritor: Miguel Sánchez-Ostiz. Se cumplen veinticinco años de aquel libro que dejó sin aliento a tantos, a Pere Gimferrer el primero, cautivado por un manuscrito todavía incipiente. Entonces también animaban a esta pluma Juan Goytisolo o Carmen Martín Gaite.

En los ‘eighties’, la década prodigiosa, se destaparon los socialistas que cambiaron la chaqueta de pana por el yate, los emprendedores con ideas geniales que hacían “pasta gansa” dejando a cualquiera por el camino. Las Pirañas bucearon más allá y se convirtieron en testamento de las cloacas de un país que creía respirar grandes dosis de democracia, pero también estaban el pericón, las rayas compulsivas en el retrete, los ajustes de cuentas y los suicidios de todos aquellos que querían cerrar los ojos para librarse de la autodestrucción.

¿Libro maldito?
Aquel libro, que ahora reedita Limbo Errante con motivo de su aniversario, invadió periódicos y tertulias, pero poco tardó en convertirse en referencia mítica, en olvido. Rozó el premio nacional de Literatura, también el de la Crítica, o eso le dijeron a su autor, pero ¿para qué engalanar algo tan incómodo como la prueba de que, muchas veces, “la humanidad merecería tener una sola cabeza para poder cortarla”?

Incómodas Las pirañas e incómodo Sánchez-Ostiz, los relegaron al baúl de los recuerdos. Quizá nunca hubo un premio Herralde de novela, también de la Crítica y Príncipe de Viana de la Cultura, tan a la sombra. Hasta ahora, cuando las sardinas bravas vuelven a morder, a carcomer la madera de los escritorios y las mesillas de noche.

Las pirañas son sólo eso, o todo eso, el vagar de un desgraciado por la ciudad pequeña nevada de polvo blanco. “El naufragio de un personaje débil hecho pasión autodestructiva por no haberse podido sobreponer a un clima social y a sus taras personales”, escribe el propio autor en el prólogo de la nueva edición.

Lanzar una vida por la ventana
Aunque este libro maldito, tapado, no es sólo retrovisor. Se abalanza con fuerza porque España sigue siendo eso, la mordedura y la mordida, el político corrupto, aunque de distinto signo, y el naufragio de quienes lanzan su vida por la ventana: “La ferocidad de un mundo de perdedores y ganadores ha ido en aumento”.

Las pirañas son un puñetazo, un quedarse sin aire, una abstracción para quien lee, una bajada a los infiernos antes de dormir, en el metro, o en cualquier sitio. Esa sensación, la de su primera edición en los ochenta y la de ahora, esposó a sus actuales editores, que reconocieron en una entrevista haberse hecho “lectores adultos” gracias, o por culpa de, esta historia de avería sin redención.

“Nuestro hombre” –así se refiere al protagonista el narrador– recorre una ciudad de provincias, deambula, se ahoga y suele terminar en casa, “cerrando los ojos y dejándose morir un poco”. Entonces, esa sensación, la misma que vomita el personaje de Trainspotting, atrapado por las pesadillas del mono de la heroína.

Aunque en Las pirañas casi todo es coca, el pericón. “¿Ya sabrán los narcos de Colombia que en un retrete del ombligo de una ciudad de tercer orden están metidos como pueden cuatro o cinco cuarentones con una servilleta roja anudada al cuello haciéndose unos punticos con la visa oro?”.

“Un pastelón de cerdos”
Aquello era, y es, “un pastelón de cerdos, un archipiélago de orines, la felicidad ajena, y otra vez la papelina y la tarjeta de crédito, las rayitas sobre la taza, el billetito de mil y hale, un dos, qué rica, clac-clac-clac”.Nuestro hombre, el de Sánchez-Ostiz, el de la generación maldita, compagina sus miserias interiores con las de una sociedad enferma. Miserias y dolencias que siguen resguardadas al doblar la esquina. Nadie quería y nadie quiere ver.Siguen muriendo aquellos con fundadas sospechas de que “su vida posible ya ha pasado”, aquellos que encuentran en cualquier sitio “la llaga y la herida que supura, los años perdidos, la memoria enferma, todo eso que persigue y duele”.¿Quién no conoce alguien que sufra “una ininterrumpida pesadilla, un dolor sordo en el pecho, en el estómago, en el vientre, un acurrucase, el ovillarse de puro miedo”?

Fracasar, más fácil de lo que parece
Por eso sobrecogen Las pirañas, porque uno encuentra que lanzar la vida por la ventana es mucho más fácil de lo que parece. Así le ocurre a “nuestro hombre”, que enlaza decisiones equivocadas, irrelevantes a primera vista, pero que tejen su particular serie de catastróficas desdichas. De ahí que cualquiera pueda ovillarse entre sus páginas y mirarse en el espejo. Ay, qué poco me faltó a mí. Qué poco le falto a aquel.

“Nuestro hombre camina” y siempre encuentra “el bosque nocturno y cerrado, la hojarasca, las ramas podridas, el río oscuro y lento, la noche sin luna, la cueva, los sótanos, la casa clausurada… todos los lugares donde se encuentra a merced de sí mismo, a merced de su miedo, de su debilidad, de su nada”.

¿Y por qué no se cuenta? ¿Por qué esconder Las Pirañas? Quizá por culpa de personajes como el narrador, que ante las preguntas, responden: “No, señora, le agradezco su interés, pero no insista, no puedo enseñarle por completo este país de las pirañas. Ande, váyase usted que puede, vuélvase, ya se lo dijo el río llorando, usted a quien nada le ata a esta tierra, bon voyage”.

El camino de Sánchez-Ostiz
Lo mismo que ocurrió con Las pirañas sucedió con Miguel Sánchez-Ostiz, que se esfumó de un plumazo. O lo esfumaron. ¿Merecida o inmerecidamente? Depende de quién lo mire. Su independencia, su aversión al carril, le alejaron de su Pamplona natal, de Madrid. Hasta ahora escribía en el valle del Baztán, entre cuevas y bosques frondosos, donde es otoño casi todo el año, como en sus novelas. Porque Sánchez-Ostiz ha sido experto en el retrato del perdedor, como en Las pirañas, pero también en otras de sus novelas.


“A veces se trata de eso, de desenraizarse, de expatriarse, de dejar a un lado el paisaje que a uno le alienta y también le agobia para poder abrir otras ventanas, encontrar otras manos, otras miradas y otras voces que nos dan, sin proponérselo, noticias de otras vidas posibles, de otras locuras, otras patrañas y otras fantasías”, escribió en Peatón de Madrid, quizá premonitoriamente. 

De vuelta a la palestra, después de decir sí a Limbo Errante para la nueva edición de Las pirañas, tuvo que volver a leer un libro maldito también para él. Nada de disfrute, ni siquiera una sonrisa. Lo dijo él mismo: “Los libros sirven para amueblar una vida, pero su ausencia también sirve para aligerarla”. Escribió este testamento de la tiniebla por un ajuste de cuentas consigo mismo, soltó lastre, pero ahora ha vuelto a una oscuridad que había olvidado, por lo menos sobre el papel.

Quizá se encuentre deambulando en el bosque con la reflexión del personaje de su primera novela –Los papeles del ilusionista– en la cabeza: “Sé que al final he regresado y sólo me inquieta el pensar si podré alejarme de esta casa alguna vez”. Él mismo, en carnes y sin personaje de por medio, también reflejó: “No hay regreso feliz, ni siquiera en el recuerdo”.

Sánchez-Ostiz, independientemente de filias y fobias, es incómodo. Tanto como para escribir mil páginas de la Guerra Civil sobre Pamplona y desde Pamplona, donde se mataba con nombre y dos apellidos. Algunos alaban su afán de justicia, otros dicen de él lo mismo que el propio escritor relató acerca del protagonista de La quinta del americano, otra de sus novelas: “Le gustaba expresar opiniones contundentes, más que nada por ver el efecto que producían en quienes le escuchaban, no porque fueran el resultado de una especial concepción del mundo”.

Aunque sus novelas son nueve meses de invierno y tres de infierno, eso se dice del clima de la Pamplona que lo alumbró, Sánchez-Ostiz también es una sonrisa pilla a la luz del mediodía, con los papeles de cualquier raro sobre la mesa, y el entusiasmo veinticuatro horas por sumirse en las estancias de su particular nautilus, algunas veces, como en Las pirañas, poco grato.

Entonces, ¿por qué escribe? “Es ese afán de atrapar el tiempo, de atrapar algo que a uno se le escapa irremediablemente; por eso escribe de la luz de la tarde, de las imágenes de las torres de la ciudad, de la fugacidad de unos encuentros hermosos; quiere descubrir y explicarse su mundo”. Lo dijo Sánchez-Ostiz en su primer dietario, morían los setenta. Fue en La negra provincia de Flaubert.

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De EL ESPAÑOL, 27/06/2017

Fotografía de Alberto García Alix 

Tuesday, June 27, 2017

Lolodorf, una metáfora africana

MAURIZIO BAGATIN

“Quién ha visto el león rugir no corre a la misma manera de aquellos que sólo lo han oído” (Proverbio africano)

El camino que une Kribi con Lolodorf eran huecos profundos hasta tres metros, limo rojo que en algunos charcos se vuelve, mezclándose con otra tierra más amarilla, de un naranja psicodélico, y gracias al verde de la floresta el contraste es feroz, como todas las bellezas africanas. La empresa Andrade Gutiérrez sigue una línea fija, irremovible y derrumba, aplana, estruja toda la naturaleza que encuentra a su paso; el verde, mirando hacia el cielo, parece escapar, degradarse, diluirse con el tórrido sol que traspasa gafas y enceguece todo espejismo ecuatorial. Llegamos a Bipindi, pasando por petit villages adonde unos niños ofrecen venderte pescado cocinado a la brasa, unas papayas anaranjadas como la tierra y bananos color prásino, otros unas víboras del Gabón recién capturadas: esta es tierra de los pigmeos badgeli, recolectores de miel, nómadas pacíficos que la angurria de los madereros obliga a refugiarse cada día más tierra adentro: la canícula de la tarde es como un fuego escupido por un dragón. Tomas y sudas, sudas y tomas, agua fría y sudor ardiente, una sustancia sola a una temperatura incandescente…mientras un cigarro enciende otro para engañar el ardor, cigarettes Trésor, cajetillas anaranjadas como la tierra que ya cruzamos, como la tierra que nos espera: la combustión sigue. Un puente colgante avisado desde la cumbre nos indica la entrada a Lolodorf, pueblo que parece salido de una fábula de un Andersen trasladado en plena floresta ecuatorial; los alemanes hicieron llegar la vía férrea hasta esta aldea mágica, seguros de que para transportar las riquezas que se podía extraer de esta tierra necesitaban un camino firme y seguro. Cuando abandonaron la colonia todo quedó para que la floresta vuelva a su lugar, envolviendo construcciones y camuflando el efímero progreso. Un río parte en dos el pueblo, adonde un proyecto de la cooperación austriaca quería ofrecer a los pigmeos badgeli dignidad: sin la violenta penetración en la floresta ellos se habrían quedado con mucha más dignidad y miel, para intercambiar con otros pobladores de la zona. El centro de la cooperación se había quedado sin agua, las bombas manuales de industria indianas, dejadas sin mantenimiento, no respondían a ningún movimiento, debíamos reemplazar algunas piezas y después de haberlas hecho funcionar, analizar el agua. La calina de la tarde invadía el boliche adonde nos acompañaba una 33 fría, la cerveza de Camerún y una chica con unos dientes exageradamente expuestos nos hablaba de las tribus antropófagas del este, de la soledad del pueblo, de los comerciantes de monos, de la magia negra del lugar. Un realismo mágico en tierra africana y nosotros los únicos dos blancos, sudando cerveza y humeando Trésor, escuchábamos su patois Bulu tan atractivo y seductor, como la belleza y la grandeza de todo lo que ofrece esta tierra: la belleza y la grandeza de su naturaleza, de los animales, de las contradicciones… de los dientes de la chica. Mal de África, síndrome del cual Alberto Moravia nunca quiso curarse, del cual Karen Blixen se enamoró perdidamente…este estasis puede empezar con la hipnosis de un paisaje, por la infatuación de un encantamiento femenino, por el simple aire africano.                                                                                                                              

Terminamos el arreglo de las bombas y el agua que salió a los análisis resultó ser potable, lo que no estaba funcionando ahora era la Toyota Hilux que nos llevó hasta el pueblo mágico… el programado retorno, con una etapa en Sangmelima, algunas brochette y unas 33 con nuestro amigo Valerio, estaba esfumándose… pero apareció Fabián, el funambulesco mecánico del pueblo, a primera vista no era un personaje que podía ofrecer ningún tipo de garantía: mirada hacia el infinito y aliento a cadáver eran una carta de presentación para nada confortante. Pidió dos botellas de odontol a cambio de un arreglo rápido y seguro: el odontol es un licor tradicional que se hace en Camerún a partir de vino de palma o grano de maíz, azúcar y la corteza de un árbol, y al que popularmente se le llama "el whisky de los pobres" o "ginebra africano". Esta bebida tiene un costo muy bajo, lo que explica su popularidad entre la población más pobre, y debido a su cuestionable calidad, llega a producir graves problemas de salud. El funambulesco Fabián nos entregó la mañana siguiente el Toyota Hilux listo: ¿milagros alquímicos del pseudo destilado o magia africana?                                                                                                                                                                 

Aunque este inmenso continente nos abra los ojos con sus exuberancias, se desnude con todas sus grandezas y uno vaya imaginando leones, elefantes y serpientes, y que todos los mayores peligros sean enormes, existen en estas zonas del África ecuatorial enemigos apenas perceptibles o hasta del todo invisibles: el mosquito llamado mut mut (Tipulidae) deja sus huellas como un ataque de viruela o de sarampión, ataca al amanecer y al crepúsculo, las horas más placidas en África, y en algunos minutos puede cambiar la semblanza de tu piel… y si tú eres blanco y los que te encuentran refrescándote son negros, las carcajadas de humor inglés serán inmediatas, mientras tu desasosiego… el pensar a qué maldito brebaje se debe, de cuál desaventura antihigiénica puede haberse originado… te cambia el humor, acrecienta el espesor de la sangre y el blanco de tu piel se hace cetrino: puro miedo. Basta no rascarse, su escozor se puede volver insoportable solo si uno lo estimula: mejor apoyar unas hojas de un árbol del lugar y la viruela y el escozor desaparecerán…                                                                                                                                          

Kapuscinski, el Herodoto del antropoceno viajó adentro del tiempo y del espacio de lo que él consideró ser solo una convención reduccionista y que por comodidad llamamos África. África es desde donde venimos todos. África es el último continente que nuestra especie… (… el hombre, aquel hermoso ejemplar que sudó la gota gorda para descubrir la rueda. -Jesús Urzagasti-)… avasallará y luego desaparecerá.                                                                                                                                                                

P.D. Hay una poesía del Soldado Terán, el Poeta cochabambino José Antonio Terán Cavero, que lleva el título de África, y es gracias a la lectura de esta ondulante poesía que se va construyendo esta nota, casi un relato de un viaje hecho por África; la poesía es incluida en “Boca abajo y murciélago. Otras palabras al acecho”, plaquette poética ganadora en 2003 del Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal… al leerla, una hamaca te balanceará dulcemente entre África y el resto del mundo.    

Junio 2017   


El viento se ha ensañado con los encinos

JORGE MUZAM

Diluvia sobre este valle cordillerano. Chispazos del altísimo. Esporádicos truenos. El viento se ha ensañado con los encinos. Bebemos mate con cáscaras de naranja. Partimos trozos de una churrasca recién horneada. Rebanadas de queso de los Salinas. Un viejo poste de acacio rinde su último servicio en la chimenea. Leemos a la Yourcenar, disfrutamos su mente dando zancadas por la historia, husmeando a Poussin detrás del follaje de sus pinturas, siguiendo al desazonado Wilde que arrastra sus pies por Nápoles, arruinado, buscando un cobijo, dos habitaciones, «una para el sueño, otra para el trabajo, en realidad, dos habitaciones para el insomnio». Es un diálogo a tres mentes. Lorena enciende antenas cuando leemos sobre Virginia Woolf, su narrativa pictórica, mística, desargumentada. Schubert contrapuntea la lluvia que sigue cayendo sobre el techo de zinc. La larga noche de junio recién comienza.

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De CUADERNOS DE LA IRA (blog del autor), 25/06/2017


Memoria de la Masacre de San Juan

YURI F. TÓRREZ

La memoria es un recurso altamente político. Es la imperiosa necesidad de rescatar del olvido a los derrotados de la historia. Es la politización de la memoria. O, por el contrario, sirve para un uso perverso: desactivar el contenido histórico a fin de reducirlo en un rito grotesco. Estas cavilaciones emergen a propósito de los 50 años de la Masacre de San Juan en la mina Siglo XX. Este hecho luctuoso no solamente marcó inexorablemente el devenir del sindicalismo boliviano, sino que hoy signa la memoria de aquellos pobladores, dirigentes o (ex)mineros en el otrora campamento minero de Siglo XX, hoy municipio de Llallagua.

En vísperas de la conmemoración de la Masacre de San Juan, Radio Pío XII, haciendo méritos a su eslogan “La Radio que se hace pueblo”, organizó un coloquio con los sobrevivientes de aquella jornada angustiosa del amanecer del 24 de junio de 1967. En ese coloquio emergieron testimonios, muchos de ellos desgarradores. Allí la memoria hizo que la historia se politizara. Como dice el periodista Carlos Soria Galvarro en un artículo publicado recientemente en La Razón (18.06.2017), esta masacre fue una estrategia preventiva para abortar, entre otras cosas, la mita (salario de una jornada de trabajo de los mineros) destinada a la guerrilla guevarista, que por esos días se desplazaba por el monte boliviano. De allí que la figura del Che se encuentre impresa en el casco del minero y en sus pancartas, un ícono imperecedero asociado incuestionablemente a la lucha y resistencia de los mineros.    

La paradigmática sirena instalada en el techo de la sede de la Federación de Trabajadores Mineros, ubicada en Plaza del Minero, emite un sonido inconfundible que evoca a las grandes movilizaciones y concentraciones históricas del movimiento minero. Pero en el alba del 24 de junio, jornada escogida para conmemorar los 50 años de la Masacre de San Juan, ese retumbo adquirió un sentido propio, al evocar la tragedia provocada por el gobierno de René Barrientos Ortuño el 24 de junio de 1967, cuando el dirigente minero Rosendo García Maisman, como si se tratase de un acto de Sísifo, alcanzó a activar aquella sirena antes de ser asesinado por las fuerzas represivas que en ese momento invadían la radio La Voz del Minero. Ese sonido anunció que algo estaba pasando: era el horror de la Masacre de San Juan.

Aquel dirigente minero caído se erigió en un ícono imperecedero, cuyo heroísmo se condensa en la inmolación de más de 20 caídos en esa masacre. En cada esquina de la Plaza del Minero, cuando los vestigios de las fogatas se extinguían, aparecían cadáveres desparramados en las calles. Esa imagen dantesca está alojada en la memoria de los sobrevivientes de la masacre. Un rentista minero rememoró: “Las balas pasaban por nuestros ojos”. Y otro decía: “Veía las balas como ceniza”. Esa impronta de dolor quedó en la retina de los ojos de aquellos testigos oculares de ese amanecer angustioso. Entonces, el pasado se fundió en el presente. A pesar de que el Gobierno actual quería apoderarse de la celebración, lo que hubiese significado confirmar la máxima “la historia se repite dos veces. Una como tragedia, y la otra como comedia” de Carlos Marx, fue más fuerte la memoria insurgente, que impidió que esta conmoración sea politizada grotescamente por el poder.

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De LA RAZÓN (La Paz), 27/06/2017

Fotografía: Portada de LA PATRIA, Oruro