Friday, August 25, 2023

Opio de la lejanía


DANIEL MOCHER

 

Un rosario ortodoxo de Kutaisi, Georgia. Mi compañera de trabajo ha querido tener el detalle y me lo trajo de su viaje por tierras de la antigua Cólquida. Habla del senderismo hasta los glaciares de Ushguli, las torres defensivas medievales de Mestia, Svaneti, el valle del Juta. Vuelve alucinada, cansada y feliz de mucho andar con la mente en blanco como si fuera por el fin del mundo, disfrutando de un paisaje que parece de otra galaxia, de las flores silvestres que crecen en medio de esa nada que muchas veces resulta ser un todo desconocido. Los monasterios apuntalados, las casas medio derruidas, niños alegres cruzando a caballo la corriente revuelta de los ríos. Jachapuri tres veces al día, ensalada de tomate y pepino, también khinkali. Sopas, guisos de ternera y cerdo, brochetas, cilantro en casi todos los platos. La gente muy amable, humilde, sinceramente acogedora. Hay un par de zonas del país que son controladas por los rusos y dicen que se está construyendo una gran autopista para evitar que las comunicaciones y las rutas comerciales terrestres pasen inevitablemente por Rusia. Para variar, la empresa es de capital chino y la mano de obra filipina. Hay quien comenta que cuando llegue el progreso a Georgia quizás reluzca como nunca pero habrá perdido algo de su más auténtico sabor, irremediablemente. Los zopilotes no tardarán en revolotear sobre Tiflis cuando haya posibilidad clara de negocio y pillaje.

Escuchando los relatos de los amigos que regresan, las historias amenas sobre sus aventuras lejanas, alguna anécdota interesante en los viajes de los demás, nos damos a la ensoñación fácil y a la proyección de travesías más o menos posibles. Nos entregamos. Ese brillo entusiasmado en sus ojos cuando hablan, el nimbo de haber vuelto diferentes, transformados, beatos de la belleza, ese trémulo fulgor es el que nos arrebata y siempre queremos más.

 

Soñamos con viajes iniciáticos, odiseas, el vellocino de oro, descubrir el Arca de la Alianza, haber encontrado La Ciudad Perdida de La Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia, pirámides desconocidas, o los templos de Angkor en la selva camboyana. Pero eso sucede una o ninguna vez en toda la existencia de un ser humano normal. Debemos cambiar el chip, la hoja de ruta y las coordenadas, terminar con la mentira del tiempo lineal y del espacio limitado. El único viaje de la vida es la propia vida en viaje, remotos, recónditos, fuera de nuestras zonas de confort, incluso en casa, del otro lado de nuestra piel, extramuros en lo cotidiano, también en nuestros barrios o en el pueblo, en el trabajo, cada día, buscando nuevas aristas a las viejas palabras de siempre para mejor explicarlo todo o explicarnos un poco más en el intento.

 

Opio de la lejanía y de lo exótico, adormidera de la imaginación, llévanos en vuelo libre hacia lo otro por ver si hallamos en el filo de lo diferente, tal vez allí, a tientas sobre brasas, lo más nuestro de lo nuestro, esa ceguera que se rasga, y empezar a ver de nuevo, como por primera vez, más amplio y más profundo, ya casi no hay límites, abiertos de par en par, sabiendo que en la sombra hay algún pespunte de luces indomeñables y en la luz danza sin descanso una sombra esclarecida, desnudos, sin máscaras, inermes, en la cara oculta de la luna, en el lado más vivo de lo vivo, crin de estrellas fugaces cruzando la noche, y seremos más nosotros, redivivos, en la dulce llaga de lo extraño.

 

Imagen: Ushguli, Georgia.

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De LOS PROPIOS PASOS, blog del autor, 25/08/2023

 

Tuesday, August 15, 2023

Antecitos de la República. Santiago Eccles, el chacal "Ternura"


VLAD GASSAR (Vladimir Gastón Arancibia Camacho)

 

 

1825, la bestia realista está herida de muerte, se perciben sus últimos estertores agónicos. Furiosamente embiste contra los autores de su tragedia.

 

El 11 de marzo de 1825, después de organizar las primeras tareas que requerirá el nuevo Estado, Antonio José de Sucre sale presuroso de La Paz rumbo a Oruro, lugar definido por Decreto del 9 de febrero de 1825, para que sesione la Asamblea de Diputados de los Pueblos del Alto Perú que decidirá el destino de estas tierras. (1).  Pero, el camino de la emancipación aún no está libre; el destino le depara todavía sorpresas, algunas nada gratas.

 

En la playa orureña de Curupaya, cerca de medio día deambula un tipo imponente, alto, un ropero; de rato en rato se arrodilla, habla con la arena, como los apaches, rastrea algo.

 

No es hombre de estos lares, es choco, un choclo en erupción mostaza; un pelirrojo con las mejillas llenas de pecas y la piel extremadamente rojiza, de unos 40 años, es el escocés Santiago Eccles venido de las tierras de High Lander. No se percata que un soldado realista lo observa desde el monte a golpe de vista. (1)

 

Abruptamente, las tripas le llaman, y se acomoda detrás un gran peñón a cumplir el llamado de la naturaleza; de pronto, siente el frío de una bayoneta calada que le acaricia el trasero.

 

- Ahora, te haré deponer el alma – exclama una voz

 

Que el enemigo lo pille al feroz escocés en semejante posición es devastador, una afrenta, una gran humillación.

 

- Tranquilo, ¿qué pasa, man?, ¿qué pasó, qué pachó, papachó? .¿uno ya no puede ni hacer del cuerpo?  Soy de los vuestros, un oficial de artillería, llévame a tus jefes, los cuáles sin duda, te premiarán, valgo para ti más vivo que muerto…

 

El fusil desconcertado. Agachado, todavía con los pantalones abajo aprovecha un descuido y se lanza a los pies del soldado, derribándolo como un muñeco, el gigantón lo agarra como ariete y estrella su cabeza contra el pedrón.  Él sí sabe hacer evacuar el alma.

 

La hoja de servicios del “Zanahoria”, apodo del escocés, marca el 2 de noviembre de 1819 como la fecha de ingreso a la guerrilla, por su intrepidez y bravura es ascendido a capitán de artillería por el comandante general José Manuel Chinchilla. (2)

 

Como el extranjero, hay cientos de europeos considerados mercenarios que pelean en uno y otro bando. Santiago Eccles observó siempre una conducta errátil como una veleta, cambia según la dirección del viento. Olfatea algo malo y endereza la nariz.

 

Se levanta un día más patriota, menos realista; al siguiente, más realista, menos patriota; un paso a la izquierda, otro paso a la derecha, un pasito a la izquierda y termina entregándose en cuerpo y alma al ejército español. Es ahora un capitán del ejército del General Pedro Antonio de Olañeta con una misión especial.

 

El mariscal llega a Oruro el 16 de marzo de 1825, allí se entera que el general realista mandó a sus agentes para borrarlo del mapa altoperuano y de la faz de la tierra.

 

El General Pedro Antonio de Olañeta ha perdido la chaveta, pelea contra el ejército libertador, contra sus reales autoridades, contra su propio ejército, contra sí mismo, obsesionado por plantar un reino independiente del reino de Castilla, exclusivo para él, solito para él; se acuartela en Potosí y no acepta mando de nadie, menos de los advenedizos colombianos.

 

El plan empieza a desarrollarse, Eccles solicita audiencia con el Prefecto de Oruro, Cnl. Ortega; pero por extraños motivos, es a quién le confiesa el plan de Olañeta y entrega como pruebas un polvo oscuro hecho de opio y arsénico  que iba a ser mezclado en el chocolate espeso y cuatro cartas firmadas por el general realista dirigidas a algunos distinguidísimos caballeros para financiar el pago del trabajo. (2)

 

Sobre el procedimiento, “el Zanahoria” pretendía contar con el mozo que sirve a Sucre sus alimentos encandilándole con una pepa de oro. Estupefacto, el prefecto comunica al mariscal lo informado. (2)

 

Conducido ante Sucre, muerto de vergüenza y de no saber dónde poner su rostro se presenta como Pablo Eccles de origen suizo, ratificándose en el siniestro plan. Están en la mira “el Zambo” (apodo de Sucre) y el general José Miguel Lanza, comandante de la División de los Valles (integrada al ejército de Sucre)

 

Eccles, canta a capella y a viva voz. Fue necesario darle una señora bofetada para callarlo, porque si no, seguía hablando hasta la noche.

 

- José María Rey de Castro, secretario personal de Sucre, conmocionado afirma:

 

- Hubiese sido un envenenamiento masivo en mesa. Las chocolateras son todas igualitas; no se habría podido diferenciarlas.

 

-  Agentes andan por Cochabamba con el mismo propósito ofreciendo la recompensa de 16.000 pesos al que lo ejecute - remata Eccles.

 

Es extraño, pero, la víctima como en el síndrome de Estocolmo, enternecido como una madre, le escribe al autor intelectual del atentado una carta preñada de reflexión; como del padre al hijo descarriado:

 “(…) Al llegar a esta Villa me he encontrado con una novedad. El capitán suizo Eccles ha presentado cuatro cartas de V.S. para don Francisco Ostria, don Miguel Zeballos, don Manuel Arguedas y don Hipólito Maldonado, todas escritas de letra de V.S. y rubricadas de su mano, ellas contienen unas libranzas para que estos sujetos den a Ecles ciertas cantidades de dinero para una comisión importante de que venía encargado. Eccles ha declarado que su comisión era para asesinarme y matar al general Lanza, y ha presentado el veneno que V. S. le dio para el efecto, que es una composición de opio y arsénico, añadiendo que otro agente de V. S. que anda por Cochabamba tiene la misma comisión con el premio de 16.000 pesos al que lo ejecute…Tal crimen no cabe sino en un corazón corrompido y malvado, y hablando sinceramente no había creído a V.S. capaz de él.” (3)

 

Ante la confesión del conjurado, todos esperan que el mariscal ordene su inmediato fusilamiento; pero, no, sucede exactamente lo contrario,  magnánimo como siempre, perdona al escocés; es liberado y retribuido con dos sueldos por su colaboración. Faltó poco para que lo besara.

 

El mundo se le vino encima al general Pedro Antonio; su brazo derecho: el general  Carlos Medinacelli en Talima y Cotagaita se da la vuelta y declara la independencia de Charcas y decide ir al encuentro de Olañeta para liquidarlo; no fue un burdo motín donde supuestamente es ejecutado por  un sargento español por un lío de faldas como aparenta mostrar la historia oficial. Hubo una gran batalla; su tropa fue destrozada  por 4.000 hombres. Asimismo, nunca se supo qué hizo su sobrino, el tal Casimiro Olañeta con el dineral que recibió para la compra de armas. 

 

La de Tumusla es la batalla liberadora, la única y última que liberó al Alto Perú (lo que hoy es Bolivia) en ese momento; puesto que las de Ayacucho y Junín se libraron en territorio del Bajo Perú. La batalla épica de Tumusla del 1 de abril 1825, en la que murieron cientos de combatientes fue ocultada. El general mordió el polvo de la derrota ante la gloriosa caballería de la nación Chichas. Resulta extraño que después de tres meses de fallecido, le llegará el nombramiento de virrey, llegaste tarde, marqués.

 

Enterado, Bolívar putea por la confusa muerte de Olañeta y le pide explicaciones a Sucre sobre lo que realmente le pasó. El libertador tenía conversaciones avanzadas puesto que el monárquico nostálgico le había planteado negociaciones a principios de 1825 sobre el destino del Alto Perú. El “Culo de Hierro” (apodo de Bolívar) le había prometido el título de comandante del ejército del Perú.

 

El héroe de Ayacucho, fiel a su misión en el Alto Perú, deja atrás el cobarde complot contra su vida y prosigue su tarea de reunir a la Asamblea, que por diversas causas no se llevó a cabo en Oruro, sino en la ciudad de La Plata (4), hoy Sucre.

 

Evadiendo las sombras danzantes que intentan acabar con él, Sucre terminará finalmente emboscado y asesinado en la selva de Berruecos el 4 de junio de 1830 en el camino entre Popayán y Pasto cuando se dirigía al Ecuador. (4)

 

-Es curioso, pero Santiago Eccles con un pasaje oscuro se subió al tren de la historia, una calle en Sacaba, Cochabamba, y otra, en una ciudad chilena llevan su nombre.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Vargas, José Santos (2016). Diario de un Comandante de la Guerra de la Independencia 1814-1825. 4ta Edición. Trascripción, introducción e índices de Gunnar Mendoza. Biblioteca del Bicentenario de Bolivia; pp. 89, 491.

(2) De Guzmán Rocha, Raúl, Niño (2021). Maten a Sucre en Oruro. Periódico La Patria. Sección Dominical.  Oruro 02 mayo 2021. Recuperado de: https://impresa.lapatria.bo/noticia/ 1035 352/ maten-a-sucre-en-oruro

(3) De Sucre, Antonio José (1981). De mi propia mano. Carta de Sucre (copiador). Oruro 16 de marzo de 1825 al Señor General Don Pedro Antonio de Olañeta. p. 288. Registrado por la Gaceta del Gobierno del Perú, número 36 de 24 de abril de 1825. Archivo de Sucre, t. V, pp 317-318. Primera Edición. Fundación Biblioteca Ayacucho, Banco Central de Venezuela, Serie Bicentenaria. Recuperado de: https://miraflores tv.com.ve/ebooks/de-mi-propia-mano/en_linea.Ht ml#p=325

(4) Caballero M. (1996). Las Tres Muertes del Mariscal. En Insurgencia y Revolución. Antonio José de Sucre y la Independencia de los pueblos de América Universidad Internacional de Andalucía. Sede Iberoamericana. La Rabida. p.129. Recuperado de: https://dspace. unia.es/ bitstream/ han dle/10334/1517/06Caballero_.pdf 

Wednesday, August 9, 2023

Tertulias de agosto


MAURIZIO BAGATIN

 

Estremecedor silencio. Silencio gigante. Imperceptible silencio. Silencio infinito

“No despiertes al perro que duerme”, me decía mi hermana, “bien sabe él porqué descansa a estas horas”. Canícula de agosto bajo la higuera, se hablaba en este mes dedicado al emperador Augusto. Virgilio lo sabía, y fue recordando los campos de su pueblo natal, escribiendo el gran poema que leeríamos bajo aquel árbol en agosto. Dejamos dormir al perro, la frescura después del crepúsculo no tenía precio. El silencio detrás de los setos, el gajo de sandía roja como la sangre en las manos sudadas, la mirada firme hacia las luciérnagas.

Entropía

Pensamos en las grandes civilizaciones con demasiado romanticismo. ¿Qué habrán pensado los habitantes de la isla de Pascua mientras talaban el último árbol presente en la isla? Hay errores humanos que la historia solo ahora va recordando. Nuestras huellas que van encadenadas a otras huellas, al infinito. Borges decía que la memoria modifica el pasado. También el recuerdo necesita ser tamizado, pensar en el olvido de los dioses y en la falibilidad de la Historia.

La biología de la democracia

Escribió Stefano Massimi que en la biología de la democracia, deberíamos recordarlo siempre, llevamos dentro la anti socialidad, el culto al líder, el totalitarismo. Vivimos en el tercer milenio y vemos morir a Masha Amini de 22 años porque no lleva el velo correctamente, vemos a cien años de distancia gente que inunda una plaza italiana con el brazo extendido como durante la Marcha sobre Roma. Propio como con el Herpes Zoster. ¿Qué tal? Civilización o Barbarie dijo alguien, ¿no?

Oriana Fallaci

“La verdad no está a la derecha o a la izquierda, no está al centro, la verdad está en el futuro”. Lapidaria la escritora italiana. Unas sus palabras, mal dichas o mal interpretadas, y así mutilaron casi toda su obra. No hay hechos sino interpretaciones, dijo Nietzsche.

Diógenes

Hoy necesitamos una deconstrucción derridiana, filosófica e histórica. Una deconstrucción que vaya al texto, que destruya la memoria, y con la aporía vaya abriéndose a varios significados. Creer en el fantasma de un evento “imprevisible”.

Concursos literarios

Quien escribe es así, la otra cara del que vive. Observa y siembra, destila y cocina. Jorge Zabala fue visionario también en esto, reconoció antes que muchos otros que “El clima estético de Bolivia sigue confuso. Ya no hay arte, sólo hay premios”. El mosquito en la noche siempre va a la oreja, “la vida es la farsa que todos tenemos que recitar”.  

…solitario y final

“Pasé mucho tiempo mirando los árboles verdes. / La paz invadió mi mente.”, es el íncipit de una bella poesía de Danil Jarms, escritor ruso del absurdo. El absurdo que tanto estamos viviendo hoy, y que en la época en la cual vivió él, era perseguido. Castigando la contemplación, el tiempo biológico, la pereza y la poesía. Seguir el imperceptible movimiento de una araña, antes de modificar el pasado por la inconsciencia del presente.

Agosto 2023

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Imagen: Jamillo

 

 

Clamando por salir


DANIEL MOCHER

 

Desear volver al bosque junto al Irimia de Panait Istrati, que fue recluido en el palacio del arconte Samurakis bajo la férrea vigilancia de su guardia albanesa, escapar o morir en el intento. Ser como el tigre de William Blake, brillo ardiente en las selvas de la noche. ¿Dónde la alfombra mágica de Tangu? ¿Y las ficciones de Borges? ¿Dónde, Gilgamesh, la planta espinosa que devuelve la juventud? La dejaste un momento descuidada para darte un baño y al regresar a por ella había desaparecido. En su lugar, la vieja piel de una serpiente, vestigios de un vigor extinguido. Como escribió Gil de Biedma, la luz usada deja polvo de mariposa entre los dedos, y deleitarse en cada mota de ese polvo irrepetible, agradecidos, también con añoranza, eso es hacer memoria.

Entre libros voy, trazando caminos que no sé hacia dónde me llevan pero diría que soy un poco más feliz o menos triste, que no es lo mismo, que me sostengo también por esas lecturas que me leen y me completan, balsámicas, cabalísticas, providenciales. Abrirse a toda la realidad, sin reservas, no es vivir en una realidad paralela ni en un otero ingrato. Break on through to the other side. Regalarse al universo mundo es otra forma más profunda de ensimismarse en una intimidad sin límites, en carne viva. Como Píndaro, agotar el campo de lo posible, que es infinito, vertiginoso, insondable.

 

Los agostos laborables son un dedo artrósico, punzada sarmentosa, hurgando en la herida primordial. Hay mañanas veraniegas que parecen desiertos y nosotros eremitas, místicos derviches, ancianos metafísicos, sabios presocráticos de arrabal. No hay Virgilio que nos acompañe en este descenso amargo e imprevisible, habrá caída y aprendizaje, los bares y las tiendas que frecuentábamos están cerrados por vacaciones, los amigos brillan y duelen por su ausencia, en la radio suenan Aerosmith, Credence y los Dire Straits, algo es algo para un lunes acre lleno de aristas filosas untadas con curare. He almorzado solo y estaba en compañía, encaramé la mirada entre los árboles urbanos buscando la danza galante de las tórtolas o el porte franciscano de algún gorrión enamorado, hoy he vuelto a fijarme en los ciruelos rojos, en la luz que achicaba sombras sin descanso, quería morder tus labios de nuevo, miré a mis hijos con amor, sigo deseando ser mejor y más bueno, frágil, humano, más pequeño, hago piruetas por mantenerme en pie.

 

Marcel Schwob y Henry Miller aumentan la lista de lecturas pendientes, todavía no hemos sido borrados ni derrotados definitiva e irrevocablemente, no encarguéis réplicas de La Victoria de Samotracia, cancelad el banquete, que no suene ahora un chelo fúnebre, que Bach guarde silencio, cerrad el cielo y el infierno, traigan un ron pirata, canten con alegría, relájense, dejémonos llevar por este armónico fragor de vida, no hemos muerto aún, todavía podremos bañarnos en el río Ñuble a su paso por San Fabián de Alico, ir a Georgia, a Crimea, a los fiordos noruegos, pasar por Jerusalén y después a Samarcanda, todavía tengo ilusiones, dejaré mil cosas por hacer, casi por hacer, vidas imaginarias levantándose entre cenizas, vibrando en el instante, rizando el rizo, rozando lo increíble, tengo un niño dentro clamando por salir, hay esperanza.

 

Imagen: Georgia.

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De LOS PROPIOS PASOS, blog del autor, 08/2023