Thursday, December 26, 2019

Un poco tarde


VÍCTOR COLDEN

Yo ya no sé cuál fue el hilo de los pensamientos que me condujo, hace unos días, a cavilar acerca de ciertos desajustes temporales. Y es que a veces parece inevitable fantasear sobre las cosas que se perdió uno hace mucho tiempo. Sobre todo lo que debió hacer y no hizo, lo que pudo haber pasado y no pasó. Sin ceder a la amargura, pero con un punto de absurda nostalgia.

A lo mejor fue esa canción. Tendría que haber resistido las ganas de escucharla, porque además caía la tarde. Somewhere in my heart…, cantó Roddy Frame una vez más, con su capacidad inimitable de transmitir a un tiempo sensaciones de exaltación vital y melancolía, y mis pensamientos tomaron un rumbo conocido. ¿Producen las canciones una falsa añoranza? Esa de Aztec Camera no puede recordarme la época en que ya no sé si la escuché. O quizá sí, quizá baste la calidad evocadora de una voz, de un estilo, de una melodía. Aunque también podría ser la nostalgia de habérmela perdido entonces.

Lo mismo con los libros. ¡Leer Sobremesa, de José Asunción Silva, con treinta y tantos años de retraso!, tan lejos de la época en que Aguirre y yo jugábamos al decadentismo. Saudades medio fingidas de lo que no hicimos cuando pudimos hacerlo. Pero estas lucubraciones no son tan oscuras como lo habrían sido en el 84. Porque es verdad lo que decían: que todo se atempera y se amortigua. Las pasiones, las creencias, los entusiasmos…, que ya no lo son tanto.

El otro día confieso que me dejé ganar por una leve desazón —there is a star that shines for you—, pensando en lo no vivido. Ligeras turbaciones cronológicas, ya digo, o un vago malestar irrazonable. Y las fantasías de este tipo se van encadenando: yo habría querido alternar en los cafés de Madrid con Ciro Bayo, Corpus Barga, Azorín y los demás. O vivir a principios del XIX. Aunque me habría conformado con nacer cinco o seis años antes, tal vez algún día explique por qué.

Llega uno tarde a veces. Y puede que solo un poco, pero eso es suficiente. Cuando en el 90 leí el precioso Mundinovi: gazeta de pasos perdidos, de Sánchez-Ostiz, hacía tres años que se había publicado. El libro recopilaba artículos de principios de los ochenta. En su prólogo, el autor confesaba que muchos de los “afanes” reflejados en esos textos ya no le interesaban como lo habían hecho en su momento. ¿Y por qué entonces habrían de importarme a mí? Sin embargo, los sigo leyendo con interés, aunque velado por una gasa de melancolía.

Algunas veces estos desajustes temporales le dan a uno materia para sus inocentes cavilaciones. Para evagaciones muy propias de una tarde de diciembre como la que hace unos días se fue apagando en mi ventana —silver splits the blue—, mientras volvía a sonar la voz de Roddy Frame.

NOTAS: 1.“Somewhere In My Heart”, compuesta y cantada por Roddy Frame, fue un gran éxito de su grupo, Aztec Camera, en 1987. 2. Ese mismo año publicó Miguel Sánchez-Ostiz en la editorial Pamiela “Mundinovi: gazeta de pasos perdidos”, una colección de preciosos artículos literarios. (Mi “Gazeta de la melancolía” se titula así en homenaje a este libro y a su autor).

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De EL BLOG DE VÍCTOR COLDEN, 22/12/2019


Wednesday, December 25, 2019

ha llegado la Navidad


PABLO CEREZAL

Las calles de Cochabamba se desperezan al ritmo atropellado de correteos y chillidos niño. Ha llegado la Navidad y, con ella, centenares de familias que mascullan, entre cariadas y hambrientas dentaduras, ofertando felicitaciones y suplicando limosnas. Han bajado de los escalofríos nevados de la cordillera. Han llegado de la marea estanca del campo. Vienen del lóbrego poblado de madera muerta y pan de ayer, a esta tormenta inversa de cemento y vidrio que es la ciudad. Abandonan paraísos como prados para sembrar destellos de indigencia aquí y allá, entre los adoquines, a la sombra del tráfico, a la puerta de los mercados y entre los labios de las alcantarillas. Y llegan acompañados de sus retoños, que convierten la tragedia de la mendicidad en una comedia de juegos inconscientes, sonrisas dinamitadas y miradas de peluche.

Vienen a la ciudad porque esperan obtener de sus habitantes la limosna que les asegure la continuación de los días. Sueñan hallar la bondad de sus compatriotas, tras esta marea de paz y solidaridad universales que la Navidad, ¡ay!, debería instaurar en los corazones humanos… si de honrar las prédicas de su inventor se tratase. Atestan las calles con sus ropas de carestía y sus proles de apetito, redecorando las aceras en que rompe la marea del consumo y los excedentes. Tan callados, ocupados tan sólo en su mano alzada al transeúnte, a la espera de monedas, migajas, prendas de vestir que les desvistan el miedo a un futuro que, en su caso, llega con adelanto. Tan en silencio, ya digo: como tormenta abortada por los caprichosos designios de la polución. 

Es así que, en Cochabamba, como en cualquier otro lugar -me temo-, los desheredados del banquete universal buscan entre la multitud la gema de esta minería de escarnio en que convertimos, el resto, la dulce Navidad

Vienen de los cerros, de la verticalidad horrenda de cordilleras sin mañana, de los pastos incendiados en ignominia de un progreso que ignora lo verde, lo claro, los valles, los cielos. Vienen de la ciudad subterránea para colmar nuestras calles de andrajos, plegarias y súplicas de pan o moneda. Aquí, como en el resto del orbe: el pobre aprende del rico que éste debe refregar su conciencia en el barreño de la limosna y la caridad… la limosna caritativa. Es por ello que bajan a la ciudad sin límites con un fronterizo rezo demoliéndoles la dentadura. Es por ello que invaden las acequias de hormigón y ladrillo en busca de la migaja que nos sobra o no nos place. Mendicidad latente de la Navidad y la Buena Nueva. Mendicidad oculta entre los rieles de ferrocarriles que conducían al futuro y quedaron en mero atropello de fraternidades y utopías.

Ha llegado la Navidad, con su fragancia de pavos asados y cebones sacrificados a la mayor gloria de la gula y el exceso. Ha llegado la Navidad para replegar su manto de banquetes sobrantes en la noche de cartones remendados y pies fríos que habitan los habitantes de la montaña, los montaraces supervivientes de la cordillera, los desheredados... los conocéis, vosotros que habéis tenido el valor de enfrentarles la mirada. 

Ignoro si es mejor cristiano el que les ofrece la dádiva de la limosna y el mendrugo de pan (siente a un pobre en su mesa), o el que se niega a siquiera mirarlos para no favorecer su inactividad pordiosera (la igualdad no es posible). Sólo creo comprender que ellos también anhelan el tiovivo de electrónicas y lujos a que nos someten (a unos y otros) los dueños de mercados, bolsas y gobiernos, y tal vez sea éste el verdadero mensaje oculto del dios de los cristianos: la igualdad entre los hombres y, por supuesto, dejad que los niños se acerquen a mí… aunque calcen zapatos de barro y vistan túnica de lamparones.

La Navidad, en Cochabamba, no es blanca. Salvo por el latigazo de este sol de mediodía que amenaza devorar las noches.


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De VISLUMBRES DE EL DORADO (blog del autor), 23/12/2018

Fotografía: Pablo Cerezal


MONÓLOGOS DE PERSONAS QUE ME HABLARON POR AHÍ


DANIEL AVERANGA MONTIEL

«¡Oh Dios! Vivir en un país que sufrió Golpe de Estado y que vive en dictadura es un trauma, joven; han violado a muertos con metralla gringa, han botado wiphalas con cuerpos desde helicópteros de Senkata a Achocalla, grave está pues todo, y si no me crees, pregunta a las otras caseras.

¡Nuestra presidenta tiene el cabello teñido! ¡Teñido, carajo! De seguro no sabía hablar lengua originaria la beniana esa, solo sabe autoproclamarse, no es como Evo, pues, porque él cara de indiecito tenía, su hijita también medio plurinacional y p'aspa como él era: esos eran de mi preferencia pues, así con esa cara y esa dirigencia te financian todo, joven, como a mi hijo que sigue en Suiza y ya tiene.familia allá...

Pero grave esta dictadura por deus mijio, deus mijioooo... Evo pues era buen presidente, así plurinacional diciendo, moreno pero al momento de hablar medio que no sabía ni decir hola en aymara, aunque se le sobreentiende que debe hablar algún idioma originario con esa cara de andino con peinado de gorro de potolo... Ay esta navidad llena de cadáveres pues, es que todo es culpa de ese Bolas también, un frustrado que nunca ha ganado nada el pobre. Hay que cuidarse, joven, ¿le aumentaré más fresquito?.»

Gabriel Mamani Magne, buscando trastocar la experiencia del Otro


Por: REYNALDO J. GONZÁLEZ

Cuando el pasado lunes se dieron a conocer los nombres de los ganadores de los premios nacionales de literatura pocos se sorprendieron al escuchar el nombre del escritor paceño Gabriel Mamani Magne (1987) como ganador del Premio Nacional de Novela, el más importante reconocimiento a las letras nacionales en prosa. Se trata de un escritor joven y prolífico que en los últimos años se ganó un sitial especial en el escenario literario actual tanto a través de la merecida obtención de varios galardones de relevancia como el Premio Nacional de Literatura Infantil (2012), el VI Concurso Nacional de Cuento Adela Zamudio (2012) y el XLV Concurso Municipal de Literatura Franz Tamayo (2018), como por sus cuentos y crónicas publicadas en prensa y páginas web y los talleres de escritura que dicta desde hace algún tiempo junto a otros jóvenes referentes literarios.
El autor conversó sobre su obra ganadora, que será editada en los próximos meses.

– ¿Qué nos puede contar sobre su novela?
Se llama Seúl, São Paulo, por la capital de Corea y la ciudad de Brasil. Narra la historia de dos adolescentes. El protagonista es un adolescente de unos 17 años que está haciendo el servicio militar en la Fuerza Aérea en El Alto. Creo que la adolescencia es una época en la que pasan tantas cosas y a la vez ninguna. La historia trata de las experiencias de este adolescente en esa época. Lo peculiar de la historia es la relación de este con el coprotagonista de la obra, que es su primo llamado Tyson, quien pertenece a esa camada de brasileños hijos de bolivianos costureros nacidos en la década de los 90. Ese muchacho retorna a Bolivia por temas económicos y hace el servicio militar junto a su primo. Entonces la novela trata sobre la vida de ambos.

 ¿Qué temas se tratan en su obra?
Intento trastocar temas inherentes a la experiencia del adolescente, como el deseo, lo carnal, la noción de futuro, que está muy presente cuando eres chango, adolescente. Al mismo tiempo, de alguna forma, la novela trata temas vinculados con la identidad, con la migración, con el sentido de pertenencia y lo aymara. Como decía, los protagonistas están en el servicio premilitar y ese mundo es una esfera en la que se intenta explotar el nacionalismo y esto genera muchas preguntas en ellos.

 ¿Cómo fue su proceso de escritura?
Comencé a escribir la novela en 2016, cuando me fui a vivir a Río de Janeiro para hacer una maestría en Literatura Comparada. Cuando vivía allá visité São Paulo y me sorprendió la cantidad de migrantes bolivianos que encontré. Visité el barrio boliviano, la Feria de Coimbra en el barrio de Brass. Esa experiencia de los bolivianos en Brasil me interpeló mucho, sobre todo en São Paulo. Es una experiencia de ser el Otro, ser totalmente el Otro. Entonces empecé a escribir esta obra que comenzó como un cuento, pero por los temas que abordaba, que eran demasiado grandes e importantes, se fue convirtiendo en un cuento largo, en una novela breve, y finalmente en una novela. Paré el trabajo por lo menos unos seis meses en 2017 y lo retomé en 2018. A partir de eso tiene una escritura entrecortada. Es una novela que me costó mucho.

 ¿Esta obra tiene elementos autobiográficos? En este sentido, ¿es posible que el autor se libere de estos en su escritura?
Lo biográfico está en la sensación, no en la historia en sí. Yo vivía en Río de Janeiro y la experiencia de migración en esa ciudad es diferente a la que se vive en São Paulo, esa inmensa urbe que se convirtió en una suerte de décimo departamento de Bolivia. Todo empezó con una visita que hice a esa ciudad. Me sorprendió ver tanta gente como yo en un lugar tan diferente a nuestro país, me interpeló. A partir de ahí todo fue imaginación, hacer memoria, investigar, captar testimonios, escritura.

– Comentó que inicialmente la idea de la novela se plasmó en un cuento, pero que fue ganando más capas y que el trabajo invertido en la obra fue más bien de avance lento y metódico. ¿Cómo fue el trabajo que realizó para hablar de cuestiones como la identidad, la otredad, la migración y otros temas que trata la obra?
El cuento se llamaba Coreano y pintaba bien, pero en algún punto se desbordó. Había mucho material como para querer condensarlo en 10 o 15 páginas. Cuando escribía la obra no era muy consciente de los temas que se desprenderían de la trama. Yo solo quería contar la historia de dos primos adolescentes, uno alteño y el otro brasileño. De ahí surgieron un montón de temas que ayudaron a que el texto avanzara.

– ¿Qué autores considera que influyeron en su trabajo literario y, particularmente, en esta novela? ¿Su obra dialoga con alguna obra o literatura particular?
Influyeron todos los libros que leí, tanto los buenos como los malos. También el cine y los cómics. La literatura fue generosa conmigo: cada cierto tiempo descubro libros que me dan mucho. J. M. Coetzee, Juan Rulfo, Clarice Lispector, Martín Caparrós, Blanca Wiethüchter, Daniel Clowes y García Márquez son autores a los que vuelvo siempre que necesito una brújula. Entre los gratos descubrimientos de los últimos tiempos están John Williams y Jim Dodge. La obra de Claudio Ferrufino fue clave para entender el tema de la migración y animarme a escribir Seúl, São Paulo, además de algunas crónicas relativas a mi experiencia en el extranjero. El exilio voluntario y muchos de los textos breves de Ferrufino son de lo mejor de la literatura boliviana que he leído en la última década.

– ¿Cómo ve la literatura boliviana contemporánea y particularmente la de autores coetáneos de entre 30 y 40 años que parecieran estar destacando entre el público y la crítica?
Me parece genial que la literatura boliviana se conozca más. Hay autores con obras interesantes en esa camada de la que hablas. Sin embargo, los que aparecen no son todos los que hay. Uno de los problemas de la buena publicidad es que eso te hace creer que los autores más publicitados son los únicos que existen. Hablar de una generación implica hablar de una ‘no-generación’, es decir de un grupo que queda fuera. El brillo de ciertas vitrinas tiende a enceguecer a los lectores, haciéndoles creer que fuera de un puñado de autores no hay más. No sé cómo, pero eso debe cambiar.

 Ganó otros premios importantes tanto en literatura juvenil como en cuento ¿Qué significado tiene para usted los premios literarios?
Para mí un premio no es la confirmación de nada. No confirma que eres un gran escritor, no confirma que tu literatura es buena, no confirma que eres el mejor. Un premio es un indicio de que en el camino que estás tomando no eres malo del todo. Al final ya el tiempo, la historia, los lectores, los críticos dirán lo que fue tu trabajo y lo que eres como escritor. Entonces yo interpreto los premios como un aliciente para seguir escribiendo y también los tomo como dinero, hay que ser francos. Un premio importante, un Franz Tamayo, un Premio Nacional de Novela, un Marcelo Quiroga te da las condiciones para poder dedicarte a lo que amas. Yo pienso que la literatura es como el deporte, como el fútbol. La vida del futbolista no se reduce a los 90 minutos que juega. El futbolista dedica tiempo al entrenamiento, a la alimentación y a conseguir incluso estabilidad emocional y psicológica.

– En los últimos tiempos estuvo trabajando con Rodrigo Villegas y otros escritores locales en talleres y seminarios ¿Hay una nueva generación de escritores en nuestro medio?
Claro. Yo creo que el ser humano tiene un potencial de narración inmenso y en los talleres te das cuenta de eso. He visto gente importante con mucho entusiasmo, pero repito lo de hace rato: de nada sirve el entusiasmo si no hay condiciones. Yo creo que sí hay una generación, una camada nueva. Cada año hay gente que le gusta leer y que quiere escribir, pero hay que buscarse las formas. De esas personas interesantes que participan en los talleres solo unos cuantos van a poder superar la barrera de las condiciones. Esperemos que sean muchos porque hay mucho talento en Bolivia.

 ¿En qué proyectos está trabajando actualmente?
Estoy trabajando con un libro de cuentos que ya está casi listo, lo estoy editando y espero sacarlo el año que viene. También estoy preparando un libro de crónicas que estuve publicando en la revista Rascacielos de Página Siete y en otros medios. Al mismo tiempo doy talleres de escritura y también estoy con proyectos de traducción del portugués al español.
Fuente: cambio.bo/

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De ECDÓTICA, 20/11/2019

Sunday, December 22, 2019

Los alebrijes de mi mamá


MAURIZIO BAGATIN

“Nunca sabremos si existe una intención detrás de aquello que llamamos muerte”                          
 -Elias Canetti-

La vida es sueño 
Una noche fuimos al locutor - estaba trabajando en Camerún, y en la brousse el teléfono, y el primer village con teléfono, estaba a 30 kilómetros, de ahí pude comunicarme con mi hermana, sabía que mi mamá seguía con su depresión galopante, y que no me hubiera podido comunicar con ella, ella siempre encerrada en casa, mirando de tras de las cortinas quienes pasaban por la calle, cuando era verano, imaginándolos pasar, en invierno. Mi hermana me asombró, fue el entusiasmo con el cual me contestó, fue la magia con la cual me preguntó si estaba preparado para el milagro; después de varios años mi mamá, de la noche a la mañana, se transformó, un día se levantó y decidió ser la que siempre fue, antes de la depresión; a mi vuelta a Italia mi mamá era otra, veinte kilos menos y una efervescencia para dar envidia. Ella todo lo atribuyó a mis viajecitos por aquí y por allá: fui algunas veces a visitar a un amigo a Pietrelcina, el pueblo donde nació y fue el autor de algunos milagros, el ahora Santo, Padre Pio. Ella creía y sigue sosteniendo que mis viajes fueron para pedir el milagro de curarla de la depresión. Yo, sigo siendo gnóstico o tal vez ateo, para mi mamá, sigo siendo milagroso.     

Fisonomías 
No recuerdo los nombres, me olvido fácilmente de una ruta, confundo fechas y hechos históricos pero no puedo nunca confundir la fisionomía de una persona; aquel se parece a aquel otro, mientras que esta señora es igualita a esta otra. Sosias y semejanzas se confunden y entremezclan en el espacio y en el tiempo. Mi mamá es así, ella se entiende sola… par descrizión… diríamos en nuestro dialecto. Pero describe una persona con toda la genialidad de las palabras campesinas, con apodos y strafalcioni llenos de poesías doméstica, del campo, de las calles llena de gente durante una procesión en el pueblo, vacías en la canícula del verano… Descripciones para unas carcajadas en compañía, para luego pensar en que querían decir, quien habrá sido aquel tipo, o la señora de la cual estaba hablando.

Memoria 
No puedo creer que haya sido el aforismo de Borges, la memoria modifica el pasado, la memoria en un mundo campesino es memoria oral, la de los cuentos oídos sentados alrededor de una chimenea en invierno, bajo la sombra de un árbol (un higo, un sauce llorón, una nogal tal vez…) en verano, en el establo de las vacas, aquel centro cultural de antaño, el único lugar caliente en invierno adonde inventar historias, escuchar mentiras, chismear lo bueno y lo malo de los patrones (casi siempre lo malo…) y creer a todo y a nada de lo oído aquellas noches; bajo la sombra de un morer, imaginando amores imposibles… la única vez que fue al cine con mi papá, fue a ver Guerra y paz - Audrey Hepburn y Henry Fonda eran Natasha y Pierre y mis papas se acordaron, mientras veían recorrer imágenes de una epopeya única, que mi hermana tal vez no estaba cómoda en la casa de mis tíos. Y se acordó del juego de la morra, de su prohibición, porque era fuente de peleas campales, de puñetazos, de camorra; se acordó de un tal Toni Ziliga, el cual pasó de ser fascista a ser partisano, y a raíz de esta metamorfosis, por salvar el pellejo, tuvo que escaparse a Roma; y luego de Amore, un mercenario que venía contratado para delinquir y cometer crímenes barbaros; de sus cuñadas, de las malvadas de siempre y de las buenas, de las que iban a tomar el café después de las misas y entre charlas y charlas, chismes y más chismes habían vaciado toda su memoria, todo su repertorio de mentiras y medias verdades, de fantasías y de sueños reprimidos.

Alucinaciones
Hablar, de sus cosas, de su vida, y a través de esto de las vidas de todos los demás, de una época, de dos guerras, la primera a raíz de cual murió su papá, mi abuelo, y ella con apenas algunos meses de edad, nunca pudo decir papá, y la segunda, entre bombardeos nocturnos  - el Pippo que llega y haces luces que explotan - y hambre, mucha hambre, de jóvenes sin amor, de jóvenes que no fueron nunca jóvenes - fue la generación que le siguió la primera en conocer esta fase de la vida, y por primera vez -, y se asomaban a ver lo irrazonable del hombre, el tío que por fascista enviaba a vaciar la miserable despensa de su hermana – él, por maricón, no lo hacía personalmente - y el partisano que no fue menos cruel: las guerras, como el amor, vacíos los mundos sin ellas, sin ellos, sin toda la humanidad: el poeta que las necesitas, la felicidad que reclama…

Animales fantásticos 
Un gato negro, no de la ingenua mala suerte, sino el gato negro de Frank Zappa; de mi último viaje a México le traje una estatuita de la Virgen de Guadalupe; de otro viaje a Quito, una hermosa cruz andina intensamente coloreada; de Piura un Cristo que llora; de Cali una Sagrada Familia. A mi vuelta siempre había un recuerdo, una artesanía del lugar…no seres imaginarios, imágenes de su religión, de su fe. Y fuerte es la fe, para ella, para quienes como ellas creen de verdad.

Día de los muertos 
Fueron veinte días agitados, vida y muerte, días de insurrección popular y de un cuerpo que no reconoce ya la mente, que es distante de su tierra, de su gente, del respiro y el aliento de su aire. Fue el exilio, la emigración, ser emigrante a los 87 años. O la razón.  

Nirvana 
Aceptó la vida como aceptó la muerte, así, dejando fluir cristianamente, las torpezas del hombre, sus macanas… “Dura viver, fadiga morir”, en nuestro dialecto, el Meneghél, hay alegrías y fuerzas que solo las palabras logran describir, hay también violencia o dureza o firmeza… la me ha fát recordar “el freschín”, una palabra que la filología reconoce ser única, solo en este dialecto, en el venezián…la palabra dicha en nuestro dialecto es la palabra que contiene todo el amor por un territorio, por su gente, por su Historia, contiene también todas sus debilidades, la de los frutos, la de sus gentes. Lo dijo estupendamente Emanuel Levinas, “Todo se puede intercambiar entre los seres, salvo el existir”, cada vida merece una narración. Y cada uno debería, por el hecho de haber muerto, ser único como Dios. 

22 diciembre 2019



Wednesday, December 18, 2019

Zavaleta ha muerto/INMEDIACIONES


CARLOS CRESPO FLORES

El pasado año, Juan Perelman, editor del periódico anarquista Combate, en un conversatorio señalaba que la defensa de las libertades democráticas hoy, se convertía en el tema central de las luchas sociales en el país, pues lo que se venía con Evo Morales era una dictadura con sabor venezolano cubano. Buena parte del auditorio, principalmente jóvenes, cuestionaron la postura de Perelman, considerándola conservadora, poco acrata para decirlo menos, pues el anarquismo ha criticado históricamente la democracia. Cabe aclarar que una de las fuentes del anarquismo es el liberalismo, y aunque ha sido crítico de todas las formas de democracia política, considera que es mejor un régimen democrático a una autocracia o dictadura (Marshall, 1992/2008).

Perelman de alguna manera continuaba a Filemón Escobar (habían sido camaradas en algún momento), quien desde fines de los 70’s, en su condición de dirigente minero  y miembro de Vanguardia Obrera, defendía la tesis de que en la historia del movimiento obrero boliviano, dada la saga de dictaduras o gobiernos autoritarios, las «coyunturas democráticas» constituían momentos potencialmente emancipatorios. Mientras en las dictaduras solo eran posibles luchas defensivas o de resistencia, en los tiempos democráticos y sus libertades, que en Bolivia son cortos decía el “Flaco”, es donde se obtienen conquistas sociales, se fortalece el campo «popular». De ahí que, mientras toda la izquierda, se hallaba entre «voltear» a la presidenta Lidia Gueiler para instaurar una “dictadura obrera campesina”, o apostaba por el show electoral de entonces, Escobar proclamaba que se debían defender las libertades democráticas, y llamaba a la COB a liderizar este proceso, pues luego de Gueiler, se avecinaban los militares y no la revolución obrera. Lo acusaron de reformista, «vendido a la derecha». Meses después García Meza llevaba al país a la oscuridad del terror.

El golpe de Estado del 20 de Octubre, para encaramar nuevamente a Evo Morales en el gobierno, a través de un monumental fraude, culminó, como se sabe en una revuelta ciudadana y la posterior renuncia de Evo y Álvaro.  Como opositor del gobierno azul, Filemón estaría feliz con la gesta boliviana.

He sido uno más de la marea ciudadana, principalmente juvenil, contra el régimen masista, más grande en escala y magnitud que todas las sublevaciones y revueltas previas. Por su importancia histórica, diría que es aún mayor que la del 52′, pues por poco nos hemos librado de seguir los pasos de las dictaduras de Venezuela, Nicaragua o Cuba. La nuestra ha sido una revuelta preventiva.

El tema central de esta movilización era la democracia y sus libertades, su defensa por encima de todo, frente al gobierno autoritario de Evo, en proceso de convertirse en una dictadura, arropado en una ideología izquierdista, y legitimado por una elección fraudulenta. Afirmo autoritario, con dos ejemplos:
  • Durante el periodo neoliberal, los pueblos de tierras bajas conquistaron, con lucha y negociación los más de 30 territorios indígenas hoy existentes (las TCO’s); asimismo, lograron normas ambientales para regular el extractivismo minero, hidrocarburífero y forestal, como reglamentos de evaluación de impacto con participación social o la consulta pública. Con el gobierno de los “movimientos sociales”, los indígenas no consolidaron ninguna TCO nueva, más bien se abrió paso a la explotación extractivista y la colonización en los territorios indígenas existentes y áreas protegidas. Las normas y reglamentos que protegían a estos pueblos indígenas fueron flexibilizados, hasta convertirlos en meros formularios burocráticos.
  • Luego de la Guerra del Agua (2000), se estructuró un sólido movimiento nacional del agua, con alta capacidad no solo de movilización, sino también propositiva. Todo esta oleada fue neutralizada y cooptada por el gobierno de Evo, el tema agua fue subordinado a las políticas coyunturales, comunicacionales y clientelares del presidente (Mi Agua, Mi Riego), con un ministerio del Agua subordinado e incompetente. La autonomía de los sistemas autogestionarios de riego y agua, fue seriamente deteriorada.
En ambos ejemplos, los representantes fueron perseguidos, criminalizados, sus organizaciones divididas, cooptadas, corrompidas. Como en los periodos dictatoriales, con Evo Morales, estos sectores sociales, principalmente se dedicaron a defenderse de la agresión del Estado plurinacional o tratar de reorganizarse. A diferencia del periodo neoliberal, donde las organizaciones sociales, particularmente indígenas podían negociar con los poderes estatales, como parte de estrategias de resistencia, durante el régimen masista ello no era posible, menos construir acuerdos, pues el principio del gobierno era adecuarse y aceptar la hegemonía plurinacional.

La izquierda marxista mundial en sus distintas creencias (lastimosamente incluyendo parte del movimiento anarquista), quienes en estos 14 años vieron en Evo la expresión por excelencia de la reivindicación indígena y la resistencia anticapitalista mundial, viralizaron el discurso de que en Bolivia había un golpe de estado cívico militar, bajo hegemonía de la ultraderecha más racista.

Es la misma izquierda, cohesionada en el “foro de San Pablo”, que hoy defiende las dictaduras  venezolanas, nicaragüenses, o regímenes corruptos como Lula, Correa y los Kichner; que antes mantuvieron silencio frente al castrismo y justificaron los campos de concentración stalinistas y el genocidio maoísta. Son los que mataron a Durruti en la España republicana. En el caso de Bolivia, el MAS contó con el soporte de intelectuales locales (Fernando Mayorga, Pablo Stefanoni), periodistas adheridos al «plurinacionalismo» (Fernando Molina), “think thanks” académicos latinoamericanos (CLACSO), ONGs que habían bebido del gobierno masista (Andean Information  Network). Los llamados «amarrawatos» del saber.

Como Filemón y Juanito, fui destrozado, junto con otros compañeros, por gran cantidad de amigos y colegas, autodefinidos como de izquierda; calificado como “traidor”, “pro golpista”, “defensor de la ultraderecha, racista”. Lo que no se dan cuenta todos ellos, es que Zavaleta ha muerto. Con la caída de Evo Morales, el discurso histórico de la izquierda boliviana, que ha operado en Bolivia desde hace 80 años, en el cual yo mismo he sido entrenado, está difunto, espero por un buen tiempo. Se aferran de un cadáver maléfico. Porque nos hemos librado de una ideología zombi que ha hecho mucho daño al país, que introdujo un discurso cerrado de odio, resentimiento y autoritarismo,  debemos felicitarnos.

Cuáles son estas ideas que la izquierda boliviana las ha pregonado, y el gobierno de Evo Morales las ha operacionalizado, fracasando estruendosamente? Menciono algunas importantes[1].
  • El sueño teleológico del comunismo. Hay un sentido en la historia que nos lleva ineluctablemente a la utopía comunista, que puede tener otras denominaciones, en el Estado plurinacional se llama “buen vivir”. Tal mitología no existe; no hay futuro, el desafío es construir, hoy, otro tipo de relaciones sociales, la sociedad que deseamos, fuera del horizonte estatal. Pero, la izquierda boliviana no lo sabe, el MAS menos. Como dice el palíndromo de Turi Torrico, EVO NO VE 
  • La idea de que la revolución pasa por construir un Estado fuerte, centralista, que planifica de arriba abajo; que controla economía a través de empresas estratégicas. Un estado que subordina a la gente a través del control de la seguridad alimentaria, el empleo, los servicios sociales, los subsidios. En un sistema cerrado y autoritario, no hay autonomía, iniciativa propia. Todo el  territorio, las instituciones, se hallan sometidas al poder estadocéntrico y el partido único. Álvaro García Linera se jactaba que, a diferencia de periodos previos, con el gobierno de Evo por fin el Estado había llegado a todo el territorio nacional y administraba a toda la población. El Estado administra la vida: es la biopolítica del poder en su máxima expresión.
  • Los enfoques industrialistas y extractivistas de la revolución social. «El gran salto industrial» del cual hablaba el Plan Nacional de Desarrollo, es la traducción de la tesis stalinista de que «el comunismo es industrialización a marchas forzadas”. Zavaleta, Quiroga Santa Cruz, Almaraz y todo el espectro izquierdista creían en este mito, y el MAS intentó reproducirlo. Para ello, la explotación intensa de la naturaleza y sus recursos, es justificable, pues de sus resultados se beneficiaran todos. Ampliación de la frontera agrícola sobre áreas protegidas, territorios indígenas, que al mismo tiempo son abiertas a la explotación extractivista, mega presas hidroeléctricas,  agronegocios, energía nuclear, todo sirve.
  • La idea de un partido dominante hegemónico, que vanguardiza el proceso. Bajo estos criterios se organiza el aparato público, la administración gubernamental. En este escenario, las libertades democráticas son restringidas. Pensar diferente es castigado y perseguido. El MAS no cree en el pluralismo.
  • “El fin justifica los medios”. Para esta izquierda cualquier recurso para tomar y reproducrise en el poder es válido: guerrilla, fraude, “fake news”, hasta participar del juego electoral en la democracia liberal. Asimismo, una izquierda “caviar” que separa el discurso de la práctica: así, radicalismo de la palabra y estilo de vida burgués, machista, no es visto contradictorio. La coherencia de medios y fines es algo alejado de las prácticas izquierdistas criollas.
  • Una izquierda anti indígena; estos no tienen otra que someterse a la ideología obrera o nacional-populista, y sus pulsiones industrialistas y extractivistas. Con los efectos perversos que implica: los procesos de descampesinización promovidos por la Rusia Soviética, la revolución cultural maoísta, o el Estado plurinacional boliviano,[2] son buenos ejemplos.
Mientras tanto, hoy que florezca la autonomía, individual y colectiva, que la cooperación teja nuestras relaciones sociales, que los espacios y territorios, abiertos, plurales y diversos, brillen; en fin, que la complejidad de este cautivante y hermoso país se imponga, mientras seguimos al entrañable Rafael Barrett:

“Herid lo moral. Lo moral es lo real. Haced que el hombre se avergüence de obedecer. Suprimid el sacerdote, el capitán, el patrono, el magister. Matad el principio de autoridad donde lo halleís. Que el hombre lo examine todo por sí. Que sea responsable de si propio. Si cae, que sea siquiera porque se equivoca él, no porque se equivoca otro. Combatamos al jefe, a todos los jefes. Tenemos en nosotros cuanto necesitamos.”

Bibliografía
Marshall, Peter (1992/2008) Demanding the Impossible A History of Anarchism. London: Harper Collins. 818 pp.

[1] Evo Morales sintetiza las ideologías más autoritarias y cerradas de la cultura política del país: marxismo, nacionalismo, fascismo, indigenismo.
[2] Durante el régimen de Evo Morales se ha profundizado dos tendencias: el abandono masivo de la población rural; hoy casi el 70% de los bolivianos viven en centros urbanos. Segundo, entre el 70 al 80% de lo que comemos los bolivianos proviene de la agroindustria cruceña y la importación. El aporte de la pequeña producción campesina se ha reducido profundamente.



Tiempos recios con barrocos y afiebrados apodos (que solían ser insultos)


MAURIZIO BAGATIN

“Tiranos y déspotas, patriarcas y dictadores, sátrapas y ladinos, desde el alba del mundo han atraído e inspirado al narrador; Esquilo y Platón, Virgilio y Dante, García Márquez y Roa Bastos; el mal, la violencia, las guerras y el poder han inspirado desde siempre a los poetas. La verdad, decía Leonardo Sciascia, está en la literatura ya que se basa en la fuerza de la razón y la ley. Por lo tanto, tiene como objetivo identificar cada vez "el orden de las similitudes y restaurar el significado a las coincidencias".

Tiempos recios es la novela que sigue dando fuerza a la narrativa de un Vargas Llosa, del cual puedo solamente confirmar que su único defecto es lo de escribir bien.                                                                                                                                       
El Mudo, Jacobo Arbenz, El loquito, el piloto Jerry Fred DeLarm, El invisible, David Atllee Phillips, La Mamandurria, el General Miguel Ydigoras Fuentes, El asqueroso, el Presidente Juan Manuel Gálvez, Caca (Cara de hacha), el Presidente Carlos Castillo Armas, El socialista espiritual, el Presidente Juan José Arévalo, La Araña, el General Rafael Leónidas Trujillo Molina, Los pulguientos, los mercenarios centroamericanos al servicio de la CIA, La Madrastra, la CIA, El pulpo, la United Fruit, Miss Guatemala (la barragana de Palacio), Marta Borrero Parra, Los sulfatos, los aviones del Ejército de Liberación, El Jayán, el Teniente Coronel Enrique Trinidad Oliva, El hombre más feo del mundo, Carlos Gacel Castro, Mike, agente de la CIA, El Negro Trujillo, General Héctor Trujillo Molina, Los traidores, los liberacionistas guatemaltecos, Puñales (Arbencito segundo), el Coronel Carlos Enrique Díaz, Cucha, Cucha Antesana, novia de Abbes, El urogallo, Cristóbal Fomento, compañero de Crispín Carrasquilla en la Escuela Politécnica, Los Arbencistas, los cadetes de la Escuela Politécnica, Dedé, Marie-Denise, hija de Papa Doc y los Tonton macoutes, los cadetes de la Academia Militar de Pétronville, al sueldo de Papa Doc, son los principales personajes, auténticamente apodados por la Historia de una época muy poco, o para nada, incline en regalar sutilezas. Dime cómo te apodan y te diré quién eres, podría ser el hilo conductor de la narración… de una costilla o Eurínome, Lilith o Afrodita, Madame Bovary o Anna Karenina… desde siempre se dice que detrás de un gran hombre hay una gran mujer… y que detrás de una gran mujer, una cola de hombres… femme fatale, matronas, matriarcas o niñas malas, otra vez Vargas Llosa encuentra en las mujeres aquel hilo que en dedalicas peripecias conduce a descifrar un Minotauro del poder.
17 diciembre 2019



Tuesday, November 26, 2019

Entropía social y crisis


MAURIZIO BAGATIN

“Maldita sea la venganza, y si asesinan a mi hermano más querido, no quiero venganza de ningún tipo, quiero otros hombres” - Elías Canetti -

Estoy leyendo a Esquilo en estos trágicos días, y me acompaña su generosidad; estuvo en Maratón y en Salamina, dos de las grandes batallas de la Historia, hoy es más presente que nunca su dramaturgia, su perspicaz psicología, su lectura democrática de todas las tragedias…  

Hay optimistas bien informados y pesimistas vacíos…la justicia, como me la hizo entender Esquilo, no puede ser la venganza del ser, no puede ser la ley del talión, nunca debe ser el ojo por ojo, no, la justicia divina de los dioses, la de los hombres, debe ser universal y concreta: la justicia debe ser ciega.

Entender la complejidad de las cosas, de los seres, de un pueblo… mientras en estos días nos hemos gastados, crisis del pensamiento, crisis climática, crisis del hombre, que excavando encuentra su decadencia, sacando costras, su esencia. Las grandes crisis, como en Esquilo, tienen un aspecto colectivo, de su cultura. Las crisis no son negativas, hay que elegir un criterio (del griego: criterion, que significa “tribunal de justicia”), hay que tener conciencia y responsabilidades… un cambio de paradigma es la gran revolución, mirar el árbol, sus hojas verdes, perderse en su flor, en saborear sus frutos… ideas, normas y recursos, me sugería el Qk el sábado pasado…

A veces olvidamos nuestra Historia: Potosí cuna del capitalismo moderno, la revolución sin socialismo del ’52, el neoliberalismo con la 21060, y esta invención orwelliana del Sumaj Kawsay… de ser un laboratorio para los demás, de regalar recursos a los demás… no utilizar, como Ulises, una metis contemporánea. Ser como un Sísifo amotinado de la vida…

Veo imágenes apocalípticas, hordas de inocentes, víctimas de este irrazonable mundo, lanzarse como en la película de Kurosawa, Ran (que en japonés quiere decir, caos, miseria), como en una tragedia… gritando ahora sí revolución, para volver con un botín, saqueando almacenes, tiendas de barrio y casas particulares… ¿pecado y culpa?… cambio de película, El huevo de la serpiente, de Bergman, obra maestra, luego un canto de la Ilíada: “No hay cosa tan perniciosa como el mando de muchos. Un solo caudillo debe existir, un solo rey”. Ahí llegamos.

El tablero está despejado… queda el último bastión, el de los proveedores del capítulo ausente en ZeroZeroZero de Roberto Saviano, más allá el desierto de la Navidad, el consumo compulsivo, el nacimiento de la tragedia…

El Alto es la ciudad más joven de Bolivia, y los jóvenes durante las guerras vienen enterrados por los viejos, así esta urbe adonde todo inició, también debía acabar.
Noviembre 2019

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Imagen: Esbozo para Ran

Wednesday, November 13, 2019

¿Quién escribe la Historia? Para una arqueología del presente


MAURIZIO BAGATIN

“No hay verdad, solo grados de luz” -Jack Kerouac-

Sigo el hilo conductor del deseo de Walter Benjamin…la inverosímil verdad de los hechos desborda, un Buñuel exaltado por los excesos y por las mansedumbres…el animal astuto se acostumbra, violentando su ritmo, su frenesí, su paciencia, inventando una nueva esquizofrenia… Días pesados, días violentos, días largos, anchos, cóncavos, nunca libres.


Días para tener un diario alucinado, surreal, tremendamente excitado.

Días para un diario de un viaje a lo interior de una tragedia anunciada, penetrando el Mito telúrico, la miseria del hombre, sus feroces estupideces.

¡¡¡La normalidad fue la verdadera pesadilla, fue el Valium perfecto por una sociedad, para el hombre; crecimiento económico, progreso, PIB, automóviles, hormigón, pantallas planas de mil pulgadas, insensatez intelectual y vacío ciudadano, exportaciones, más ventas, más dinero, anestesia total!!!
Ayer los grafitis, hoy los bailes; ayer los libros, hoy los cantos. Cada época destruye su época, cada era construye su era.

En una esquina levantan las pititas para dejar pasar a dos policías en moto, en la del frente, un anciano intenta despintar una pared adonde se sigue leyendo Evo Futuro Seguro, Bolivia, que país, dice en voz alta una mujer que está bloqueando en la rotonda.

Muerto el rey, viva el rey; la casera de las papas me dice que estas papas imillas son de Morochata, y que los de allá no nos mandarán más papas. Entonces la chanka de pollo la prepararemos con yuca, le contesto. Ni yuca, dice, nos enviarán los del trópico. ¿Cambiará nuestra dieta?

En una glorieta unos rezan, otros comparten como nunca sándwiches de chola y Coca-Cola; transito empujando la bicicleta entre pititas y llantas quemadas, los vecinos de Colquiri Sud están organizando los turnos de vigilia para la noche, el dirigente aconseja que niños y mayores no salgan a las calles después del tramonto; bajo y en la urbanización Chilimarca los condóminos están preparando carne a la parrilla, levantas el cordón alambrado que cierra el paso, con una sonrisa le digo si hay peaje, él me contesta que no pero si deseas contribuir con algo por la lucha: imagínate me cuenta, mi vecino del departamento n°37 lo conocí solo hace veinte días, al empezar el paro cívico, trabajábamos en la misma empresa y vivíamos en la misma urbanización pero no nos conocíamos: increíbles acciones de una insurrección. Amores y amistades que nacen detrás de las barricadas. En Paris como en Milán, hoy en Cochabamba.

Arqueología del presente entre amistades que se pierden por reacción, otras que se tuercen por inacción, muchas que se mueren por el silencio. La red social asocia y no renuncia a que la bronca saque muchas verdades, que la bronca calle muchos pecados: nadie lanza la primera piedra. El levantar y el quemar un símbolo son delitos, dar y recibir ambos esclavizan, me decía un poeta.

Toda la historia se puede escribir con un sentido común, menos en el caso de Bolivia, Bolivia es el Rimbaud de los países, por su Historia…por sus simbolismos levantados y devueltos, idolatrados y quemados, por sus caudillos locos y funestos, por sus mujeres luchadoras…

Artistas callejeros, malabaristas y saltimbanquis, musicantes y pajpacus, venezolanos escapándose de una tragedia, estudiantes brasileros, peruanos y colombianos, una Abya Yala en las calles y la eterna viveza criolla: ganancia del pescador en río revuelto. También.

Mañana en el país laboratorio, sociólogos, economistas, politólogos, y demás ociologos de todo el mundo, los curiosos haciendo turismo para la Historia. Preparando futuros Honoris causas.
El silencio es de oro hoy…

13 noviembre 2019

Imagen: Max Ernst, La grande route orthocromatique qui fait l'amour sur mesure

Bolivia, en el corazón y la cabeza


MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ

Entiendo la alegría de aquellos de mis amigos que han sido opositores más o menos activos al Proceso de Cambio del MAS y de Evo Morales. Han sido muchos años de gobierno (también en Alemania y nadie dice nada), bastantes errores graves –cuando menos vistos desde lejos– como la imposición de un nuevo mandato, el último, oscuridades –corrupción institucional y narcotráfico imparable–, atropellos... ; pero me inquietan (por haberlo visto en algún momento de cerca), las furias callejeras, el odio desatado, el fuego como argumento, los linchamientos, los actos vandálicos, la venganza y la revancha que un líder del momento que apoya los tumultos tras la renuncia de Morales, califica de «justicia divina». No me las doy de bolivianólogo y no voy a alborotar con lugares comunes y mucha ignorancia de fondo. Bolivia es la gran desconocida y hace daño leer las sandeces que desde España se escriben sobre lo que allí sucede. Ahora cunde el cruce de patrañas, la desinformación, la propaganda negra, el sálvese quien pueda y las trastiendas que desconocemos positivamente; además de la picota. No sé cuál puede ser el futuro inmediato de ese país que me apasiona. Mesa, que de golpista tiene poco, corre peligro de verse arrastrado por movimientos radicales poco claros y violentos, y de perder de ese modo legitimidad para postularse a la presidencia.  No soy adivinador del porvenir, pero temo, en todas partes, las políticas regresivas y reactivas, y las movilizaciones de las últimas semanas, tan populares, tienen trastiendas que desconocemos.

*** La fotografía es de Juan Quisbert.

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De VIVIRDEBUENAGANA (blog del autor), 11/11/2019


Wednesday, October 30, 2019

País imposible


MAURIZIO BAGATIN

Bolivia. País apocalíptico. Sin patriotas. De patadas en patadas hacia los 200 años de "libertad": lo que empezaron los invasores, fue continuado por los mestizos, extraña mezcla de forzada sangre y empujado gen.

Ninguna isla trasnochada del Caribe, ninguna otra invención, podrá con la rebeldía innata. Los ladrones, los flojos y los mentirosos desde siempre, y ahora incapaces, cobardes y traidores. A faltar fue la revolución. Siempre.

Hoy los amantes de la democracia esperan en la ONU, como si no fuera suficiente lo que generó en los Balcanes, en Somalia, en Haití, ¿la parálisis no es suficiente?... el coronel sigue esperando una carta, el janiwa no cede. Mañana nos abasteceremos, una Comuna con brochetas de ratas y whisky lata caimán nos espera. Así es el país de las maravillas. De caudillo en caudillo, de miseria en miseria construye para destruir, arma para desarmar, quema para que como ave Fénix, mañana resucite, de los escombros, del dolor, de la nada.
2019

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Imagen: Julie Larsen Maher

Sunday, October 20, 2019

La desaparición


JUAN CRISTÓBAL MAC LEAN

A veces ciertos hechos parecieran formar constelaciones entre sí, visibles como signos o señales de los tiempos. Que este pasado septiembre haya fallecido  Jürgen Riester, justo cuando estaban en su apogeo los incendios de la Chuiquitanía (o los incendios de Evo, como también se los llama) no es algo que deba agotarse en la mera, fortuita coincidencia. La conjunta desaparición de los bosques y la del gran conocedor de esas tierras y  testigo de la desaparición de los guarasug’we, trazan una configuración inquietante, con todo su aspecto ominoso.

¿Qué es ser contemporáneo de esos hechos?  “Contemporáneo es aquel que recibe en pleno rostro el haz de tinieblas que proviene de su tiempo”, dice  Agamben.  Ser contemporáneo ahora en/de Bolivia significa encarar la oscuridad que sucede a las luces del incendio y la oscuridad que sucedió a la desaparición de los guarasug’we, que vuelve a manifestarse con la reciente  desaparición de Jürgen Riester y que es, también, la misma oscuridad que ya tiene programadas otras futuras desapariciones, bajo la forma de etnocidios venideros (a cuenta de proyectos hidráulicos destinados al fracaso).

Jürgen Riester, entre muchas otras distinciones notables, y según El Deber, “fue cofundador de Apoyo Para el Campesino-Indígena del Oriente Boliviano (Apcob), institución que dirigió durante casi 40 años. Entre 1970 y 1972, junto con su esposa Barbara Simon, hizo estadías prolongadas entre los pueblos indígenas chiquitano, chimane y guarayú, y visitó a prácticamente todos los pueblos indígenas de las tierras bolivianas”.

Y muchísimas cosas más. Pero la que más nos interesa aquí y que perdurará en la memoria larga es que Riester hizo el libro Los guarasug’we. Crónica de sus últimos días (Los Amigos del Libro, 1977). Los 78 relatos de las últimas 100 páginas de este libro son el mayor tesoro de literatura oral jamás recopilado en Bolivia. 

Que Riester “hizo” el libro, dijimos, pues un libro así, en efecto, se hace más que se escribe. Y para hacerlo Riester grabó y transcribió, en castellano, a salto de mata durante los años 64 y 65, todo el material que  aparece en el tomo. Los verdaderos autores, dice, fueron Tesere, Hapik’wa, Jeruv’sa, Tariku, Savu’i y Tarekuvé.  Nombres que ya nadie, nunca más, pronunciará. Gentes que vivieron, precisa Riester, “al borde de la única gran pampa que conozco aquí, que se extiende desde las orillas del río Itenez hasta 40 kilómetros hacia el sur”.

A manera de epígrafe de todo el libro, estas palabras “que un guarasu le dijo al autor”: “Te invitamos venir a nuestra aldea para contarte la historia de nosotros, antes que murimos. Diga a la gente que aquí no somos animales.” Más tarde: “…se exigía de mí que conociera sus historias…”.

Ese “antes que murimos”, observemos,  está dicho con un laconismo definitivo y terrible, más allá de cualquier consuelo o esperanza. Es el de quien se sabe abocado, con todos los suyos, y su lengua, y su mundo, y sus cosas, a la desaparición.

A propósito de dicha desaparición programada, Pierre Clastres distingue muy bien entre genocidio y etnocidio. El primero implica  la aniquilación física de una población, mientras el segundo “es la destrucción sistemática de los modos de vida y de pensamiento de gentes diferentes a quienes llevan a cabo la destrucción”.

Aquí todo eso lo sabemos demasiado bien y está teniendo lugar.

Por otra parte, también a Clastres le debemos la observación de que el jefe de una tribu no tiene ningún poder. Apenas quiere tenerlo, ejercerlo, es destituido. En esas sociedades, opuestas al Estado y a la formación de cualquier stock, el principal deber del jefe es el de contar, una y otra vez, los mitos y cuentos propios de ellos-mismos-como-humanos. Que no sorprenda, entonces, que un gran jefe, aparte de ser un buen cazador, deba ser un gran narrador de historias, un eximio cuentista y teatrero.

¿Y por qué se le exige al jefe principal o chamán, que antes que nada sea un contador de historias? ¿Por qué es tan absolutamente importante que, una y otra vez, las cuente y las repita?  Esa es una pregunta fundamental y su respuesta no radica, o sólo lateralmente, en una mera voluntad de mantener y transmitir  tradiciones, recordar antepasados notables, impedir el olvido, etcétera.

Lo esencial del acto de narrar y repetir esos relatos es, antes que nada, nos atrevemos a decir, el continuo proceso de autoengendramiento, de autoproducción  de sí misma que a través de tales historias realiza, de sí misma, la propia sociedad que los produce y que es simultáneamente producida y generada por esas mismas narraciones, en un bucle retroalimenticio y que funda, da y dona el mundo –el bosque– como tal y al mismo tiempo instituye la legitimidad-donada y sobre-natural de quienes son los sujetos y objetos justo de esas narraciones que los narran, de autoría colectiva, anónima, intemporal. Quien toma la palabra para contar, dado el grupo de escuchantes, la está tomando  en su más plena dimensión sociogenésica, en cuanto a través de ella esos cuentos que se cuentan,  dan cuenta y cuentan (aquí en ambos sentidos de la palabra) a quienes los cuentan y los escuchan,  diciéndolos a ellos mismos, produciéndolos a ellos mismos, de tal manera que su propia existencia es así traída a la luz del círculo común, resplandeciente mientras tales relatos están vivos. El habla habla solo, el mito se cuenta a sí mismo… No podemos seguir, en este espacio, todas las enormes bifurcaciones de lo apenas señalado.

Tampoco podemos ignorar, finalmente, la urgencia con que los últimos guarusos querían que sus cuentos fueran registrados. Antes de desaparecer, quienes no habían dejado ninguna ruina, quienes no inventaron nada,  quienes de buenas a primeras, o de malas a últimas, se pusieron a “murir” y ser matados, todo lo que tenían que dejar, todo lo que eran/fueron ellos, eran unas palabras –originalmente dichas en un idioma que ya nunca nadie sabrá–. Sólo en ellas se albergaba “la verdad” de lo que eran. Verdad bien guarecida, como debe ser, dentro de capas y capas de ficciones infinitas.

Quien las registró en un libro que, más aún a la luz de lo que decimos, es absolutamente maravilloso, murió hace poco, justo cuando los incendios de la Chuiquitania y otras partes hacían desaparecer plantas, animales, pozos de agua, insectos, mundos, cuentos. ¿Con qué consecuencias y de qué son signo tantas y tales desapariciones?

Dice Canetti:  “Cada especie animal que se extingue vuelve menos probable nuestra subsistencia. Sólo ante sus formas y voces podremos seguir siendo humanos. Nuestras metamorfosis se desgastan si se extingue su origen”. Esa afirmación nos advierte sobre la seriedad mortal de lo que está en juego.

Cerremos esto con la urgencia de Eliane Brun ante nuestra propia, y posible, desaparición: “Estamos en una guerra global por la vida de nuestra especie. ¿Cómo os atrevéis a no tener un lado?”

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Imagen: Fernando Ugalde

Wednesday, October 16, 2019

Ricardo García y El polvo del Espejo


JOSÉ LUIS DURÁN

Ricardo García Camacho (1960) recorre los cementerios con un pleno conocimiento de los mausoleos y las personas que descansan en el interior de estos; las cantinas del norte paceño y los rieles opacos de polvorientas montañas de libros en descuento. La suerte no es un objeto para comprar y si lo fuera, el costo sería elevado y lejano a los límites del bolsillo. La suerte es selectiva y para un poeta como Ricardo García, ésta no aparece sino en alguna nueva adquisición libresca. A nadie se le ocurriría encontrar por cinco bolivianos un libro que contiene una dedicatoria a Alcides Arguedas, con una fotografía escondida en medio de sus páginas del intelectual boliviano al lado de Rubén Darío, y otra imagen sacada por el propio Arguedas a Armando Chirveches, antes de su suicidio en 1926. Estas reliquias, no importa si por causa del azar o la propia suerte, al parecer estaban destinadas a ser guardadas por un grafómano del submundo paceño, como García, quien no hizo más que comprar libros baratos (“Cada libro/ busca su depredador”) en, como las describía el propio Arguedas, “cajas oscuras, sucias, polvorosas y llenas de microbios de estos libreros del aire libre”.

Para contar la historia de Ricardo, los jóvenes lectores debemos emplear todos nuestros sentidos en un proceso retrospectivo, a un tiempo tan heterogéneo al que vivimos ahora, que parece que los años son más remotos de lo que aparentan en sus dígitos. La bohemia de la década de 1980. Un tiempo en el que el arte en Bolivia tenía una relación directa con las tendencias políticas y que las expresiones subversivas a la considerada “alta cultura” se mostraban a través de las expresiones literarias.

En palabras de Ricardo, “una generación que se ha dedicado a la política, la literatura, la joda, pero sin ninguna visión de futuro. Era el momento y había que vivirlo muy intensamente. El resultado también ha sido jodido, porque el chiste consistía en que te mueras ahí. Si sobrevivías, cagabas. Para nuestra generación; los que no hemos optado por vendernos, la vida ha sido difícil y nos teníamos que refugiar en las tabernas y el alcohol. Y cuando has hecho todo con la intención de morirte y no te puedes morir, llega la vejez y todo cambia”.

“Demasiado batán/ para un triste locoto”. Escritor, poeta, se autodefine como “un grotesco trovero, un tenor de los charcos”, como reza la letra de una famosa zamba argentina, y se identifica en las palabras del periodista Javier Badani como “un piropeador callejero de mala poesía”, Ricardo García es ante todo un parodiador de la realidad por medio del verso. La parodia: una categoría que se sobrepone a la realidad que finge un orden causal que perdió hace mucho. Carácter que expone en el tercer poemario que publicó Debajo de otro te he visto (2009), título que hace alusión a una célebre kullawada, su obra mayor difundida, la que él considera una “poesía erótica y más directa”. Un minucioso trabajo con el lenguaje.

Su aproximación con la literatura comenzó al salir del colegio, época en la que escribía y arrancaba sus primeras páginas, momento en que entró en relación con las movidas literarias de aquel entonces. Entabló amistad epistolar con René Bascopé (1951 - 1984), que se encontraba exiliado en México. “Yo quería saber su comentario sobre mis escritos para ver si mandaba todo a la mierda y me dedicaba a otra cosa. Era un crítico muy generoso, muy comprometido con las nuevas generaciones literarias y eso hizo que, en algún momento, a través del periódico Aquí se publicara a muchos jóvenes”, recuerda Ricardo.

“Aprendí mucho de René Bascopé, me dio libros, me enseñó bastante. Gracias a él conocí la literatura norteamericana y muchos otros libros que me prestaba, orientándome acerca de otras lecturas. Además que las personas que trabajaban con él en el periódico eran muy accesibles en su movida editorial, tenían talleres literarios, revistas, coloquios, etc. Una vida muy activa en términos políticos y literarios”.

Estas ideas y espacios los compartiría con otro pupilo del activista cultural René Bascopé, y uno de sus más entrañables amigos: Víctor Hugo Viscarra, de quien fue “asesor legal”, describiéndolo como un “gran lector e investigador”, ante todo. Las legendarias tabernas paceñas que pasaron al recuerdo de sus visitantes como El Averno, La Oficina, El Acuario, La Guerra o La Curvita y Las Carpas, entre otras, serían los espacios en donde ambos escritores, durante mucho tiempo, comentarían los percances del azar en sus vidas y las lecturas de cada día.

“Hablas de otro;/ con un pie quebrado/ giramos sobre la huella”. El erotismo es una naciente del romanticismo. Apostar a las emociones en el verso es un trabajo de un formidable recorrido al lenguaje, para no fastidiar a nadie con confesiones por las que nadie preguntó. Mas Ricardo García ya no trata las palabras para generar una sensación de esperanza, sino que crea una imagen del deseo que no es más que un sentir en tiempo presente. No le escribe al amor ni a la emancipación de los sueños románticos, sino que su erotismo se pretende como respuesta a la feromona. Refleja imágenes, que como secreto a gritos, emanan de la libido, con la grosería y la liquidez que se muestran en el texto.

“Un hombre sin cuernos/ es un jardín sin flores,/ un templo sin pecadores;/ donde el desnudo amor inclinado/ no anima la fiesta de la traición”. Debajo de otro te he visto, es un poemario que visita cada rutina, sexual o de deseo del solitario, y se estampa al frente como un espejo de reflejo crudo. Un vidrio lleno de polvo que nadie quiere ver ni limpiar, porque nos contentamos con la parte central del reflejo, la más clara y lúcida, a la que todos estamos tan acostumbrados a dirigir nuestra mirada.

Ricardo nos invita a indagar el lado grotesco de la sexualidad y es uno más de los testigos presenciales de aquello que las nuevas generaciones hemos mistificado tanto: la noche paceña de finales del siglo XX. Representante de una generación dedicada a la escritura, la contracultura (como movimiento político en contra de lo establecido y los beneficios del poder) y el alcohol.

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De LA RAZÓN (La Paz), 25/09/2019