Saturday, May 17, 2014

Pasiones folletinescas


MARIANO GARCIA
Braulio Arenas (1975). Los esclavos de sus pasiones. Santiago de Chile: Nascimento.
Max Ernst, Une semaine de bonté
Max Ernst, Une semaine de bonté
Novela-collage, un experimento bastante curioso que quizá conocemos mejor por el más difundido cut-up de William Burroughs, aunque aquí podríamos decir que el collage se remonta a sus auténticos orígenes, vale decir a Max Ernst, inventor de dicha técnica con sus espléndidas novelas gráficas Sueño de una muchacha que quiso entrar al Carmelo, Una semana de bondad, etc., hechas con ilustraciones de folletines decimonónicos. Aquí precisamente se trata de armar una novela con retazos de folletines chilenos (al parecer, un género de muchísima importancia y presencia en este país), pero retazos de frases, no de imágenes como sucedía con Ernst. BA explica el procedimiento en el prefacio y aclara que solo normalizó los nombres para darle cierta ilación al relato, cosa que por supuesto no alcanza para revertir la sensación de incoherencia tan típica de este género, aunque aquí reconcentrada. El efecto que produce en el lector es más impactante en la idea que en la ejecución; no es una novela tan disfrutable como Los sucesos del Budi o El castillo de Perth, aunque los resultados de este experimento sean por momentos muy atractivos. Por empezar, el uso de frases idénticas a lo largo de todo el texto (una sobre la nieve, otra aplicada a los distintos personajes, todos los cuales sienten que nos les queda mucho tiempo de vida) no sólo produce ese humor “reducido” muy típico de BA sino que funciona admirablemente como leit-motiv sugerente al aplicar una determinada tonalidad a diversos personajes o estados. Las fórmulas se vuelven huecas y demenciales, por ejemplo se aclara “como hemos dicho” cuando no se dijo nada. La discontinuidad narrativa, sus saltos a trompicones, la esquizofrenia de los personajes, sus reacciones hiperbólicas y extemporáneas, los mil embrollos (tantos que uno vive perdido la mayor parte del tiempo) reflejan sabiamente, en inteligente acumulación, los efectos característicos del folletín, sin olvidar los elementos sádicos, violentos, a veces incluso solapadamente pornográficos. Todo eso contrasta con la lengua prolija y decorosa, y esa capacidad descriptiva, de catálisis indefinida, que es uno de los bastiones del género, además de la sintaxis impecable. Compré la primera edición, un precioso ejemplar, a un buen librero que tiene muchas de estas joyitas. “Principiaba la leyenda, que es generalmente el vidrio de aumento de la historia…” (62) “La interesante joven quedó un instante pensativa… Luego miró fijamente al perfumista, como impulsada por una idea violenta…” (64) “Nuestro deber de novelistas historiógrafos nos obliga a encadenar, con tenaz lógica, los sucesos que referimos” (143) “Después de los sucesos que hemos narrado en los capítulos anteriores, pasó mucho tiempo sin que nada de notable acaeciese a los personajes que figuran en nuestra historia… Para que no se olvide de ellos el lector, nos vamos a permitir dedicarles unas líneas” (168) “Al sentarse, los ojos de Sofía y de Domínguez se encontraron al momento, como dos electricidades que se buscan…” (229)
_____
De MICROLECTURAS, 03/05/2014

No comments:

Post a Comment