Tuesday, September 24, 2019

Dino Campana, locura, viajes y poesía


MAURIZIO BAGATIN

«Tutto va per il meglio nel peggiore dei mondi possibili...» escribió Dino Campana a Bino Binazzi, en una epístola, una de las muchas epístolas que mantuvo el poeta con amigos y amantes, que fue enviada del manicomio de Castelpuci, el 11 de abril del 1930… esta otra carta fue Sibilla Aleramo a enviar a Dino Campana, el 6 de agosto del 1916: “È vero che vuoi ch'io ritorni? Come una bambina di dieci anni. È vero che mi aspetti? Rivedere la luce d'oro che ti ride sul volto. Tacere insieme, tanto, stesi al sole d'autunno. Ho paura di morire prima. Dino, Dino! Ti amo. Ho visto i miei occhi stamane, c'è tutto il cupo bagliore del miracolo. Non so, ho paura. È vero che m'hai detto amore? Non hai bisogno di me. Eppure la gioia è così forte. Son tua. Sono felice. Tremo per te, ma di me son sicura. E poi non è vero, son sicura anche di te, vivremo, siamo belli. Dimmi. Io non posso più dormire, ma tu hai la mia sciarpa azzurra, ti aiuta a portare i tuoi sogni? Scrivimi!” …                                                 El camino del amor, el encuentro con Sibilla Aleramo, se trasformará en una derrota: "Jusqu'à quel point le chant appartient à la voix, et la poésie au poète?" se preguntaba Víctor Hugo. En Dino Campana la poesía es el poeta, el canto es la voz… escritura y vida son inseparables.

Dino Campana fue poeta empírico, no un literato como Baudelaire, como las “tres coronas”, Saba, Ungaretti y Montale, o aquellos que, en su época, con la puzza sotto il naso, lo evitaban y de él evitaban hablar, por sus amores locos, por su libertad, creo profundamente, por su poesía visionaria. Tal como Rimbaud, un Rimbaud de los Apeninos, provocaba, su poesía era rebelión, fue una propuesta de liberación por el hombre moderno… su lengua se ilumina con un aliento que hace que el alfabeto gastado crepite como brasas.

Loco, por su irrequieta e innata voluntad de fuga y ningún rol social, ningún compromiso logra asumir, pareciéndose a un nómada, sin patria y sin bandera, en la sangre un viaje llamado amor, un eterno viaje con la palabra adentro, un Orfeo con su lira, pecando con la mirada hacia atrás, a su Eurídice… misterio de la palabra”Dalla casa dei pazzi, da una nebbia lontana,/ com'è dolce il ricordo di Dino Campana…” canta Vecchioni y parece recitar Alda Merini; los poetas del manicomio, los poetas visionarios, los poetas que según Alda Merini son: “Il poeta è sempre benedetto e non maledetto” (El poeta es siempre bendito y no maldito).

Siempre en viaje, desde los Apeninos, llegando a la pampa argentina, tanto imaginario absorbido y tanto espacio vivido, unas acuarelas marcadas con la sangre maldita, unos frescos impreso en la piel, y cuantos oficios extraños y comunes, siempre sobrevivir y siempre escribir; embarcarse por Odessa, vagabundeando con los bossiaki, los gitanos ucranios, siempre en un tentativo de fuga y de identidad, para Dino…

Su poesía, cubista, dadaísta, metafísica o espiritual sin dogmas, mística, tal vez, de carácter religioso, sin ninguna habilidad literaria, externó el crítico Carlo Bo; errabundo, vago, poeta. No se puede separar vida y obra con él: lo que de Rimbaud dijo Valéry, tal vez valga también por Dino Campana: “Toda literatura conocida está escrita con el lenguaje del common sense, excepto la de Rimbaud”.

“Nel tepore della luce rossa, dentro le chiuse aule dove la luce affonda uguale dentro gli specchi all’infinito fioriscono bianchezze di trine. La portiera nello sfarzo smesso di un giustacuore verde, le rughe del volto piú dolci, gli occhi che nel chiarore velano il nero guarda la porta d’argento. Dell’amore si sente il fascino indefinito. Governa una donna matura addolcita da una vita d’amore con un sorriso con un vago bagliore che é negli occhi il ricordo delle lacrime della voluttá. Passano nella veglia opime di messi d’amore, leggere spole tessenti fantasie multicolori, errano, polvere luminosa che posa nell’enigma degli specchi. La portiera guarda la porta d’argento. Fuori é la notte chiomata di muti canti, pallido amor degli erranti”.

Todo traductor es intérprete, escribió Gadamer. Dejémonos llevar por la poesía, Miller y Céline agradecen.
Septiembre 2019

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Imagen: Retrato de Dino Campana






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