Tuesday, October 19, 2021

Allá en el Valle, donde todavía siguen las combas de Corbatta. En la vida el chanfle no agarró


OSVALDO ARDIZZONE

 

El último miércoles. Las diez de la mañana. Estoy aquí en Neuquén con Alfieri. El auto de Morales Palacios. La ruta principal que atraviesa el valle. Morales, periodista del diario "Río Negro", sabe dónde está. Al menos, dispone de las pistas... La casa del presidente del club... Si, puede estar ahí, porque, según Morales, allí pasa la noche. No sé, algo así como que eso forma parte del sueldo… ¡Oreste!.., ¡Caray que es lindo hacer moral con el muchacho juicioso que se labra el porvenir! Ese triunfador de los optimistas avisos de la televisión... Señor lector, aquí le muestro la imagen de este gran muchacho para el ejemplo que cosechó de la vida todo lo que la vida... ¡La vida! Banca con las dos únicas alternativas... Croupier que a veces se viste con frac negro... A veces con el blanco... A veces te canta la de uno. A veces la otra...  Simpática esa nota que leí el otro día. Ese muchacho que salió de la nada y que llegó a triunfar. Fama, dinero, una casa, afectos, la admiración de la gente. Estuvo muy bien el periodista porque esas notas son ejemplo…

 ¿Por qué estamos aquí, en Neuquén? Por eso que salió de Oreste. Que en un partido lo insultaron. Que hasta le pegaron. Que fue necesario llevarlo al hospital... Señor lector, aquí le muestro la imagen de este gran muchacho para el ejemplo... La calle de tierra que se va haciendo interminable, hasta allá lejos donde las largas hileras de álamos parecen juntarse... Toda la fiesta vegetal del valle.... El aroma de los manzanares. Allí está la finca del presidente... Juan Agapito Torres. Un hombre de piel oscura, de rasgos aindiados. Unos cuarenta y cinco años, tal vez. Aire reservado, lo mismo que en las palabras. Apenas si articula al pronunciarlas... Toda una vida se dedicó a la docencia. Ahora está retirado. ¿Esa finca? Media hectárea con manzanos, nogales... Algo se vende en la cosecha, no mucho... ¿Oreste? Si, duerme allí... ¿Quiere ver la habitación? La comparte con Vortiche, un chico que también juega en la Colonia Confluencia... Aunque también trabaja en la usina del valle porque es especializado en electrónica... Pero esa noche Oreste no fue a dormir... Hace ya un par de noches que no iba... ¿Ve? Es aquí donde duerme... Esas dos camas ya levantadas por la limpieza matinal.... Pero, ¿van a tomar un café?... ¿O un vaso de vino del Valle? Es glacial el señor Torres. Cuesta traspasarle ese hermetismo de gestos y palabras... Aunque la breve sonrisa sirve como preámbulo para decirnos que, en la actualidad, comenzó a hacer periodismo deportivo en el diario "Suelo Argentino"... ¿Corbatta? Y.., usted sabe cómo es... Todavía es ídolo aquí en el Valle... Pero, a veces… No, todo eso que salió en el diario no es cierto... Ni le pegaron ni tuvo problemas... Apenas un cambio de palabras con el utilero del otro club, del Italia Unida… Pero la verdad es que Oreste a veces anda en cosas ligeras que lo comprometen... Es un muchacho así, ¿vio?... Creo que ya casi ni lo escucho al señor Torres... Es un muchacho así, ¿vio? Sí que sé quién es Oreste… Lo sé desde hace mucho tiempo. Tal vez desde que lo conocí. Desde que llegó a Racing... Sí, señor Torres, sé que es un muchacho así... De las dos alternativas siempre le cantaron la otra... De los dos croupieres siempre el de frac negro... ¿Alguna alegría? Si, la pelota… El loco genial... El pequeño y frágil loco... Aquel de Racing, aquel de Lima... Aquel de la doble página de "Life" cuando aquel gol interminable... Algunos pesos en el bolsillo generoso, abierto para toda la picardía de los que se acercaban... Aquel triste rey de la corte grotesca de los tiempos de fama... Caray... Cien veces caray... ¡Simpática, simpática aquella nota que leí el otro día!... Ese muchacho que salió de la nada y que llegó a triunfar... Muy bien para el señor periodista, porque eso sirve para el ejemplo... No, si ya no lo escucho al señor Torres ¿No ve? Por ejemplo, anoche no vino a dormir aquí... Pero yo sé dónde puede estar ahora... Con el repartidor de bebidas, de la Coca-Cola, creo... Es una camioneta multicarga de color blanco con la chapa terminada en doscientos diez... Deben andar por el pueblo... Por aquí la gente lo quiere, pero a veces... Lindo hacer moral con el muchacho juicioso que se labró el gran porvenir.  Ah, ése sí que pensó en el futuro... Por eso tiene afectos, dinero, casa, mujer, hijos... La admiración de todos... No, si aquí a Oreste lo quieren... Pero, a veces. A veces... El amor que llegó una vez... Que después se fue... Y las ganas de agarrarse a la vida... Porque hace falta. Mucho más cuando uno se siente frágil, indefenso, postergado... Por eso se quiere agarrar otra vez... Aunque se equivoque otra vez... Y cien veces más. Y, entonces, después de tantas barracas, es que uno es ese que a veces... Está bien, señor Torres, ha sido usted muy amable... Me voy a buscar a Oreste por ahí... ¿Cómo me dijo? La camioneta multicarga con la chapa terminada en doscientos diez... O si no en la sede del Club Colonia Confluencia... O si no aquí mismo, en su casa, sobre el mediodía... Le agradezco su gentil invitación, señor Torres. Si, de acuerdo, almorzaremos juntos… Con Oreste también. Gracias otra vez. Hasta luego…

Ese tipo que me abraza. Ese que me trasmite el temblor. Que me hace aflojar por adentro, porque no me larga. Porque hace falta agarrarse de algo. O de alguien... Y, ahí, yo soy alguien. Como también lo es Alfieri. Dos que fueron de antes. De los viejos tiempos del loco. De aquellos años de Racing. De las nostalgias de Lima. De aquel gol contra los chilenos, ese de la doble página de "Life". Dos, de antes del crepúsculo. De antes de la penumbra... Diez años. Pasaron ya diez años desde aquella casa vacía allá en La Lucila, cuando aquel primer golpe duro. Cuando el croupier de frac negro le cantó la primera bola en contra... ¿Qué pasa, Oreste? Bien... bien... muy bien... estoy fenómeno... Aquí la estoy rompiendo... La gente es muy macanuda... Me quieren todos... Una remera a listas horizontales. Un pantalón. Un par de mocasines. Un cuerpo enjuto, delgado... Tal vez el mismo de antes, con algunos kilos más… La misma pinta. La misma manera de andar. Como si ensayara un amague, la picardía de una gambeta... De esas de antes... Moviendo la cintura. Con los brazos recogidos como en la marcha acompasada de los boxeadores... Y, después la cara. La cara que es otra. Si, que es otra. Con toda la vida que le marcan ese par de arrugas que le hunden los pómulos. Con los ojos hundidos, siempre asombrados... "Bien... bien... estoy fenómeno... Ya van a ser dos años que estoy aquí en el Valle... Y... a ver.., vine en marzo del setenta y uno... ¿Por qué llegaron ustedes? ¿Porque me pegaron en el partido con Italia Unida? No.., ¿quién me va a pegar aquí? No, si todos me quieren. _ Y se arma si me pegan... Porque se meten todos los muchachos, todos los hinchas. — ¿Quién me va a pegar a mí...? No... ni loco... Son todos grupos... Sí todos me quieren... Toda la gente me brinda la casa. Me invitan a todos lados... ¿No es cierto, Tito? ¿Lo conoce? Tito Herrera... El jefe de deportes del "Suelo Argentino", el diario de aquí... Un gran amigo... Él le puede decir todo... ¿No es cierto, Tito? Fenómeno... Muy bien..." Y ensaya otro abrazo afectuoso... Y otro con Alfieri... Y una finta como amagando un golpe... "Fenómeno que vinieron... Fenómeno. .. Ahora vengo de dormir en la casa de un amigo... ¿Ustedes buscaban la camioneta del reparto? Si, a veces voy... Son amigos... Como ahora terminó el campeonato no hay mucha obligación de entrenar... ¿Cómo anda el Cabezón Pizzuti? ¿Estaba en la selección, no? ¡Mirá vos! Pero ¿quién habrá puesto eso de que me pegaron y de que estaba en el hospital...? Mirá lo que pensará la Tita... ¿Está siempre allá en Racing? Llámela cuando llega allá… Dígale que estoy fenómeno... fenómeno. Que siempre me acuerdo de ella. ¡Qué fenómeno la Tita! De pibe me tuvo... ¿Y los viejos bien? Don César... Un gran tipo No, por mí que no se preocupen... ¿No es cierto, Tito?  Tengo todas las casas abiertas... ¿El mango? Y a veces los hinchas… Siempre algo se cobra... Igual que las pilchas... El otro día un señor me llevó a una tienda... Se gastó ciento cincuenta y cinco mil mangos en ropa... Remeras, pantalones, zapatos. Bien... De primera... Todo de primera... ¿No ve lo que Ie digo?"


¿Para qué Oreste? ¿Para qué vamos a jugar con la baraja marcada...? Fenómeno... Todo fenómeno... Ya sé, Oreste., Todo fenómeno… Señor lector... Aquí le muestro la imagen de este gran muchacho que es ejemplo... Simpática, muy simpática esa nota que leí el otro día... Ese muchacho que salió de la nada y que llegó a triunfar. Fama, dinero, una casa, mujer, hijos, afectos, la admiración y el reconocimiento de todos.... Estuvo muy bien el periodista porque esas notas son ejemplo.

"No, usted no lo quiere creer, pero ando fenómeno. Allí, tirado atrás, de ocho... Y le pego hasta mejor que antes. El chanfle... Meto cada pelotazo... Y los tiros libres. EI otro día perdimos el campeonato con el Centenario... Lástima que entramos segundos... Pero, ando bien... Fenómeno ¿Sabe los corners que tiro desde la zurda con la derecha? Pregúnteles a todos... Le meto la comba al primer palo... gol olímpico... De ésos marqué varios... Cuando vamos afuera aquí me anuncian... A Bariloche, a Zapata... También estoy en la selección de la Liga de Confluencia... ¿Hace mucho que no lo ve a Belén? ¡Mama mía qué jugador La Bruja...! ¡Qué zurda que tenía...! Antes, todo eso es de antes,  Oreste... Todo es de ayer... “Estoy en la selección de la Liga Confluencia... Así me dijo... ¿Se acuerda de Lima? Al principio no me querían los peruanos porque había tenido un problema... Después se volvían locos conmigo... ¡Las cosas que me decía Pipo! Al único que insultaba era a mí... Siempre a mí... La tribuna se divertía con las barbaridades que me decía... Pero siempre que le preguntan, el Patón dice que yo fui el mejor de Lima... Eso lo dice siempre... Porque a veces leo aquí, ¿vio? ¡Qué jugador el Patón! Mire, ése es el mal del fútbol argentino... Si ese equipo del cincuenta y siete va al Mundial lo ganamos. Seguro que lo ganamos... Pero vendieron a  todos. .. ¿Usted se acuerda que yo también tenía que irme a Italia con el Bocha, el Cabezón Sívori y Angelillo...? Pero, final, qué sé yo... Racing no me quiso vender... Y todos hicieron un vagón de guita..."

Esa tarde se cambió la pinta. Lo vi con un saco de sport claro. Un pantalón más oscuro. Camisa blanca. Corbata. El pelo alisado. "¿Y qué tal? ¿Qué se cree? ¿Que no tengo pilchas? Me iba a ir a General Roca a  ver a unos amigos... Pero mejor, me quedo con ustedes... Hay que empilcharse bien, ¿no? ¿Así que vamos a comer un asado al Aero Club...? Me dijo Tito Herrera y gran amigazo... Aquí, son gente fenómena…  Siempre hay asados... De amigos, ¿vio? Una noche en un lado. Otra noche en otro... Fenómeno, siempre así, bien, muy bien... Según como vengan las cosas voy a ver qué hago... Total, recién tengo treinta y seis... Creo que para dos años más tengo para darle en la cancha... Después, veremos. Enseñarle a los pibes... Porque ahora ayudo a los técnicos el campo... Sí, sí, hacemos dos grupos y uno lo atiendo yo y hacen caso..." ¡Todavía tengo para dos años más...! Después, vamos a ver qué hago... Fenómeno, todo fenómeno. Este tipo que ahora me abraza fuerte. Este tipo que me pega el temblor... Que me hace aflojar de adentro... "Porque a veces a uno le vienen cosas en el balero ¿vio?, y hace alguna macana. La piba que ahora debe tener como catorce... ver... sí más o menos... Después, el pibe de seis y la otra nena de cuatro..." El avión… Ya llaman para viajar, Oreste y, mejor que me vaya... Seguro que es mejor... "¿Sabe goles olímpicos que hago de córner...? ¿Sabe los chanfles que meto...? Aquí en el Valle, en todo el Sur me anuncian El Colonia Confluencia con el ex internacional Oreste Omar Corbatta..." ¡Caray! Que la bronca y la blasfemia a uno se le aprietan en la garganta... ¡Cien veces caraj...! Que este abrazo que me sigue pegando el temblor... Que me afloja de adentro... Que ese tipo, que este loco que ahora se va de espaldas, caminando con el contoneo de los boxeadores... Solo, chiquito, cada vez más chiquito... Cada vez más chiquito...

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De EL GRÁFICO, 1972

Imagen: 1957. Ricardo Alfieri retrata a Corbatta en Racing, en uno de sus mejores años.

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