Tuesday, December 20, 2016

“¡Iaspaña!….¡Ia!” (Marca España)

MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ

«¡Iaspaña!... ¡Ia!» (para los gritos patrióticos y rituales póngase voz de estreñimiento cuartelero).

El ministerio del Interior, a instancias del ministro, un tipo más maligno que puramente imbécil, condecora con un colgajo del mérito policial a una virgen que no ha muerto en acto de servicio, algo tan grotesco que cuando saltó la noticia muchos creímos que era falsa, más que nada por lo disparatado, pero no, era cierta, además de verosímil y coherente con la mugre de esa  España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María. Y con Machado, Goya, el intratable pueblo de gañanes, y Cervantes y sus arrieros felones: los guardias civiles, qué propio, que la semana pasada recibieron a los inmigrantes africanos a tiros, ayer lo hicieron a pedradas. Bien, bien... se nos va viendo el verdadero rostro... Nosotros somos quien somos, ay, qué miedo, pero qué miedo, versos a contrapelo No vivimos del pasado, ni damos cuerda al recuerdo, ¿de verdad, de verdad de la buena? Somos bárbaros, sencillos... Eso sí, está visto... Temibles, fanáticos, crueles, chulos... Somos a muerte lo ibero...

En Cataluña, sin embargo, un rayo de luz: allí todavía hay alguien con arrestos para negarse a darle la mano al Borbón heredero del trono de este pozo negro, de este zambullo, de este cagadero monumental. No se trata de descortesía ni de «educación» (falta decía el heredero), se trata de que ya no hay otra manera de expresar el desacuerdo, la ruptura, el asco que él y los suyos nos producen, nuestra enemistad, cosa que el Borbón no puede ignorar: además de ese país en el que él se enriquece, hay otro... una de las dos Españas ha de helarte el corazón. Y finalmente el Poder Judicial desmonta la ley de seguridad ciudadana por inconstitucional y rechaza la intervención de vigilantes privados en tareas de seguridad, la regulación de los cacheos y detenciones y que los guardas colaboren en disolver protestas, que es lo que pretende el ministro de las vírgenes y los santos, y los suyos, los de su secta oputarra... una España de matones al servicio de la casta dirigente y en beneficio de sus bolsillos. Ya veremos en qué queda esto.

¿Y esto pasa en Europa? Pues sí, aquí pasa y aquí se queda, aquí estaba agazapado, en las sacristías, en las cátedras, en los oratorios de elite y en las comisarías, en las monterías de los ricos, en los medios de comunicación afines o herederos del franquismo, en el fondo de los zambullos y en las fuesas de los muertos vivos... aquí, aquí lo cuentas, a diario, y no pasa nada.

«¡Iaspaña!... ¡Ia!» (para los gritos patrióticos y rituales póngase voz de estreñimiento cuartelero).

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De VIVIRDEBUENAGANA (blog del autor), 25/02/2014


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