Sunday, August 5, 2018

Celiniana


MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ

La fotografía de Céline es inédita y la aporta Marc-Édouard Nabe en una entrevista publicada en sus Nabe's NewsBagatelle pour un Klarsfeld, en la que aparece sin tapujos no Céline, sino el propio Nabe, escritor a contarpelo, con más talento literario que Hallier. Curiosa la deriva de estos escritores que empezaron en Tel-Quel, como Philippe Muray o Nabe.  Muray escribió un Céline, editado por Seuil, que juzgo imprescindible –además de muchos ensayos más breves–, y Nabe una novela, Lucette, sobre la esposa de Céline, Lucette Almanzor que me parece muy superior a la reciente biografía de David Alliot, Madame Céline, de la que BiblioObs se hacia eco titulando una información sobre ella diciendo que Céline padecía impotencia sexual.  Bien, así las cosas, con o sin panfletos antisemitas de por medio, Céline está lejos de haber pasado a las sentinas de la literatura, ese limbo de los clásicos. Céline y sus exégetas siguen provocando, irritando, cosechando aplausos, posicionando de manera ideológica, a veces inevitable, a sus lectores.  ¿Los tiene? Seguramente, pero también es una recurrente trinchera ideológica, un  pretexto, cómo, para hablar de antisemitismo que no se denuncia en múltiples y diarias manifestaciones sociales. Céline pro o contra, al margen de su petite musique, a eso se suele reducir un debate que raras veces es literario.

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De VIVIRDEBUENAGANA (blog del autor), 06/02/2018

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