Tuesday, November 16, 2010

Los antiguos hoteles de la orilla del Danubio


Mária Szijj

El Paseo del Danubio

Es algo pretencioso incluir este escrito en la sección de Escenarios literarios, ya que en realidad sólo trata de la desaparición –y renacimiento– de uno. Mirando el panorama actual de Budapest, no hay rastro de los elegantes hoteles donde se desarrolla buena parte de la novela Tentación de János Székely (publicada por Lumen-Círculo de Lectores en 2007). La mayoría de los edificios que vemos son modernos hoteles diseñados en los años sesenta y ochenta del siglo pasado.

El autor evita nombrar el hotel donde tienen lugar las excitantes aventuras del adolescente protagonista, pero describe su ubicación con bastante precisión, menciona incluso el nombre de la calle donde se encuentra (Mária Valéria, en la actualidad Apáczai Csere János). Se trata pues de uno de los hoteles que se ubicaban en Pest, en la orilla del Danubio, entre el puente de Cadenas y el puente Erzsébet, cerca de la sala de conciertos y bailes Vigadó y del puerto fluvial.

En la zona había cuatro hoteles, el Ritz, el Hungária, el Bristol y el Carlton. El más próximo al puente de Cadenas era el Ritz, algo más alejado estaba el inmenso Hungária, a su lado el Bristol, parte del cual se llamó en una época Carlton. Los hoteles en cuestión se alineaban en un punto privilegiado de Budapest, el paseo del Danubio (Duna-Korzó en húngaro), con vistas espectaculares sobre el río y la orilla opuesta, con las colinas de Buda, el Palacio Real, el monte Gellért y el Tabán, un barrio muy popular en la época, con callejuelas tortuosas y pequeños restaurantes, demolido más tarde y convertido en un extenso parque.

Junto al paseo que separaba los hoteles del río circulaba el tranvía. La línea del tranvía apareció en el paseo del Danubio en 1900. Como no quedaba espacio suficiente para tender las vías, se construyó junto a él una especie de viaducto de hierro de medio kilómetro de longitud. Hacer un recorrido en el tranvía –en la actualidad lleva el número 2– es una maravillosa experiencia turística que permite admirar numerosos puntos de interés de la ciudad y disfrutar de su privilegiada situación geográfica.

Seguramente, la acción de la novela Tentación se desarrolla en el Hotel Bristol, donde hoy se alza el Marriott. Seinauguró en el año del Milenario (1896), con la reconversión de dos edificios –el Lévay, construido hacia 1870, y el Heinrich– que se habían edificado originalmente para albergar elegantes viviendas de alquiler.

El Bristol contaba con 102 habitaciones. En 1926 se realizaron importantes cambios. El hotel tenía iluminación eléctrica, calefacción central, cuartos de baño con agua fría y caliente, radio y teléfono en todas las habitaciones, aunque el mayor atractivo seguía siendo el panorama. A partir de entonces, la parte que daba a la Plaza Petöfi funcionó con el nombre de Carlton.

En el hall del Hotel Bristol la orquesta tocaba todas las tardes y también a la hora de la cena. El hotel ofrecía a sus huéspedes una amplia oferta de periódicos y revistas procedentes de todas partes del mundo. Había peluquería, sastrería y lavandería, y también garaje, una novedad para la época. El hotel contaba con una singular flota de automóviles, a disposición de los huéspedes.

En la Segunda Guerra Mundial la orilla del Danubio –al igual que toda la ciudad– sufrió tremendos daños durante el sitio que duró 102 días. El Ritz fue destruido, sobre el Hungária cayeron bombas el 14 de enero de 1945 y ardió durante días; de todo el edificio no quedó más que la fachada. Sólo el Bristol sobrevivió a los bombardeos. En la parte norte de la plaza Vigadó también quedó dañado el viaducto del tranvía.

Tras la guerra, el Bristol abrió sus puertas en 1946 con el nombre de Hotel Duna (Danubio). Era entonces el único hotel en la orilla del Danubio. Se cerró en 1966, fue demolido y en 1969 se inauguró en su lugar el Hotel Duna Intercontinental, el Marriott de hoy. En las cercanías se alza el elegante y moderno puente Erzsébet, construido en los sesenta. En la Segunda Guerra Mundial fueron destruidos todos los puentes de la ciudad; el Erzsébet fue el último en reconstruirse y el único que no se rehizo en su forma original, de estilo modernista.La novela Tentación describe un mundo, una forma de vida que años después desaparecería para siempre. Pese a los estragos de la guerra, la zona sería reconquistada paulatinamente con nuevos hoteles y
restaurantes. Después del pionero Intercontinental, vendrían a instalarse otras grandes cadenas internacionales. Pero, paseando junto a los modernos edificios, con un poco de suerte, podemos percibir hasta hoy algo del ambiente decimonónico de aquel otro mundo.

De la página web de cultura húngara en español

Imagen: (Vista desde la puerta sur del castillo: barrio del Tabán, monte Gellért, al fondo, el Danubio y los puentes Erzsébet y Szabadság -libertad)-del blog Crónicas Húngaras.

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