Monday, August 15, 2016

Carmen Mondragón: la musa que murió de amor

ANDREA MÉNDEZ BALCELLS

“Si tú me hubieras conocido con mis calcetas  y mis vestidos cortitos, hubieras visto debajo y mamá me habría enviado a buscar unos gruesos pantalones que me lastiman allá abajo”.

Nahui Olin


Hace 20 años, Tomás Zurián, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska y Adriana Malvido rescataron el legado de Carmen Mondragón, conocida como Nahui Olin, conformado por prosa, poemas, dibujos, cartas a sus amantes y testimonios, a través de los que se conoció su alma erótica y rebelde. 

La mujer que dicen fue la más bella y adelantada de su época, la poeta y pintora pero sobre todo musa, nació en la Ciudad de México en 1893. Hija del general Manuel Mondragón, sobre quien recae la ejecución de la decena trágica, creció en el seno de una familia adinerada, en pleno Porfiriato. Aún siendo niña, su padre la envió a estudiar a París, a un internado en el que  tuvo la oportunidad de descubrir sus dos grandes pasiones: la pintura y la poesía. Con tan sólo 10 años, ya se vislumbraba su innata sensibilidad para escribir: 

“Soy un ser incomprendido que se ahoga por el volcán de pasiones, de ideas, de sensaciones, de pensamientos, de creaciones que no pueden contenerse en mi seno y por eso estoy destinada a morir de amor”. 

Al término de su adolescencia, Carmen regresó  a México y no temió afrontar los patrones que marcaba la sociedad post-porfirista; se le atribuye ser la primer mexicana en usar minifalda y pertenecer al controvertido grupo de las “Flappers” o “Pelonas”, mujeres conocidas por cortar su cabello y usar minifaldas, vistas como “mujeres modernas”.

Su primer amor fue el joven cadete Manuel Rodríguez Lozano, con quien decidió establecerse en pareja y contraer nupcias a los 20 años de edad; esta unión la harían en la Ciudad de México, pero debido a la irrupción de La Revolución Mexicana, partieron a Europa y juntos regresaron a París. Allí se codeó con algunos de los artistas más importantes en la escena de ese entonces: Pablo Piccaso y Diego Rivera.

Su matrimonio se deterioró rápidamente y ocho años después, Carmen regresó sola a su país natal, donde se sumergió completamente en la vida artística y compartía largas veladas bohemias junto a Dolores del Río, Antonieta Rivas Mercado, Frida Kahlo, Tina Modotti, María Izquierdo, José Vasconcelos, David Alfaro Siqueiros, entre otros. 

Su hipnótica belleza conquistó al artista plástico Gerardo Murillo, mejor conocido como Doctor Atl, con quien sostuvo una relación amorosa, intensa y enfermiza que duró casi cinco años y de la que sobrevienen más de 200 cartas escritas por ella, en las que se hace evidente su ninfomanía. Él la bautizó como Nahui Olin, que significa “renovación continua del Universo”.

Mondragón formó parte de un grupo de talentosas mujeres que durante las décadas de 1920 y 1930 produjeron uno de los períodos más activos y entrañables del arte en México. Sin embargo, más allá de su trabajo, el legado de Nahui Olin yace en su singular biografía.  Fue una mujer que siempre gozó y exaltó su sexualidad, plasmándola en sus poemas  y pinturas. Fue musa de Diego Rivera, del fotógrafo Edward Weston, para quien posó desnuda, y para Antonio Garduño.

Luego de tener y abandonar a varios amantes, a los 40 años conoció al capitán Eugenio Agacino, de quien se enamoró perdidamente. El buen amor la llevó a crear una prolífica colección de poemas que aludían al cosmos y pinturas de estilo naïf. 

La muerte de Agacino a manos del mar  fue un golpe del que Carmen jamás se recuperó. Se retiró de la vida pública en 1934, luego de la muerte de su último amor. Nahui optó por la soledad que acarreó una devastadora locura; vivía con decenas de gatos y se le podía encontrar deambulando por la alameda. Nahui: deshecha, demente, sucia, obesa, sin un centavo, cayó para no levantarse jamás.

Enferma, pidió a sus sobrinas que la trasladasen a la recámara donde nació, y el 23 de enero de 1978, a los 85 años, Nahui Olin cerró para siempre sus bellos y enormes ojos verdes. Sus restos descansan en el Panteón Español de la Ciudad de México. 

No existen fotografías de los años en decadencia de Carmen, por lo que siempre será recordada como una belleza inmortalizada que murió de amor.

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De CULTURA COLECTIVA, 05/07/2015

Imagen 1: Nahui Olin por el Dr. Atl
Imagen 2: Fotografía de Edward Weston
Imagen 3: Fotografía de Antonio Garduño
Imagen 4: Cuadro de Nahui Olin 

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